A dos años del decreto respectivo
Por Carlo Pizano
“Se extingue el organismo descentralizado Luz y Fuerza del Centro, el cual conservará su personalidad jurídica exclusivamente para efectos del proceso de liquidación”, así decía el artículo primero del decreto del presidente Felipe Calderón, emitido un domingo 11 de octubre de 2009.
Por fin, el gobierno decidía que la generación, conducción, transformación, distribución y abastecimiento de energía eléctrica que tenga por objeto la prestación de servicio público como lo mandata el artículo 27 constitucional, se prestara y realizara en términos de la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica.
¿Qué ha sucedido con el suministro de energía eléctrica a los 6.7 millones de usuarios de la zona centro del país, del otoño de 2009 al de 2011? Según cifras de CFE, estamos ante la transformación en la prestación de dicho servicio público. El 75.3% de los usuarios paga entre 50 y 258 pesos, teniendo una facturación promedio de usuarios domésticos en el Distrito Federal de 134 pesos. Se ha incrementando el número de lecturas de los consumos de clientes en baja tensión de manera que las estimaciones bajaron del 74.9% al 13.2%, en el periodo de febrero 2010 a junio 2011. Se disminuyó el tiempo de conexión a nuevos usuarios; por ejemplo en la modalidad de baja tensión pasó de 16 días hábiles a sólo 2.47.
CFE es más productiva, opera el servicio en la zona centro con 10 mil trabajadores cuando Luz y Fuerza lo hacía con 44 mil. El tiempo de interrupción por usuario de suministro eléctrico se redujo de 59.73 a 11.79 minutos, de enero de 2010 a junio de 2011. En Luz y Fuerza el parámetro era de 102 minutos.
En cuanto a tecnología, CFE ha tenido que sustituir los generadores del sistema hidrológico de Necaxa que en algunos casos databan de 1906. La zona centro ahora cuenta con 7 nuevas subestaciones y casi 6 mil nuevos transformadores. Se han instalado de manera gratuita cerca de 500 mil medidores digitales.
La extinción de Luz y Fuerza representó un cambio estructural que la mayoría de los mexicanos demandábamos. Luz y Fuerza era una muestra de que el PRI, para mantenerse en el gobierno, era capaz de otorgar un esquema de privilegios a través de una empresa pública improductiva, atrasada tecnológicamente y financiamiento en muchos casos de movimientos contrarios al bien común de la nación.
