Entrevista a Eduardo R. Huchim/Analista político y ex consejero electoral
Por Moisés Castillo
En la legalidad, la peor sensación para un ciudadano es pensar que el azar juega un papel decisivo. Y parece que el azar puede resolver lo que los diputados tardaron más de un año: designar a los tres consejeros faltantes —de nueve— del Instituto Federal Electoral (IFE).
A pesar de que ya se inició el proceso electoral 2012, en la Cámara de Diputados aún no se define la ruta para integrar en su totalidad al Consejo General del IFE.
El pasado 6 de octubre, PAN y PRD no respaldaron la terna que impulsaba el PRI para imponer a dos consejeros y así tener cuatro de nueve.
Los priístas quieren seguir con el mismo procedimiento del que salieron 17 finalistas entre más de 300 aspirantes, sin descartar a Enrique Ochoa, David Gómez y Cecilia Tapia que fueron rechazados en la parte final del proceso.
Por su parte, el PRD está a favor de reponer el procedimiento y el PAN plantea seguir “explorando” el camino para alcanzar el más amplio consenso. Es decir, tener dos terceras partes de los votos. Al final del día, los diputados violaron la Constitución y no pasa nada.
El análisis jurídico de San Lázaro establece que “la Junta de Coordinación Política cuenta con facultades plenas para proponer al pleno legislativo prácticamente cualquier camino a seguir, sin que la actualidad de su actuación quede en entredicho”.
La convocatoria para elegir a los nuevos consejeros fue publicada el año pasado, para que ocuparan sus cargos del 31 de octubre de 2010 al 30 de octubre de 2019. Tras esta grave omisión, los diputados encontrarán seguramente salidas para justificar su falta de responsabilidad ante la sociedad.
Ante este enredo legislativo, los diputados podrían darse el lujo de tardarse otro año para nombrar a los consejeros faltantes del IFE o simplemente esperar la renovación de San Lázaro para que sean otros los encargados de cumplir con la ley. Sin embargo, la precisión del azar los puede salvar…
Para Eduardo R. Huchim, ex consejero del Instituto Electoral del Distrito Federal, una ruta idónea en esta coyuntura es la insaculación. Es decir, el sorteo de nombres tomando como universo los 17 finalistas.
“Es una vía que originalmente en otros tiempos —dijo— yo rechazaba, no es la mejor, pero es la más conveniente. Lo que los diputados no pueden resolver que lo resuelva el azar”.
Movimiento Ciudadano (antes Convergencia), el Partido Verde y Partido del Trabajo se han pronunciado a favor de ese procedimiento de elección poniendo en una urna las cédulas de los aspirantes.
Sin salida legal
Aparte del azar, ¿qué otro escenario es posible para destrabar la designación de los consejeros faltantes?
Ninguno va a resolver la omisión de los legisladores. El incumplimiento de la Constitución ahí está. Se puede reponer el procedimiento y empezar desde cero. Es decir, lanzar una convocatoria para que los ciudadanos se presenten, hacer una selección y finalmente llegar a una determinación. Esa es una posibilidad, lo cual sería injusto para los 17 aspirantes finalistas. Otro escenario es que ya no sean los 17 el universo, sino todos los que se inscribieron originalmente, lo cual también sería injusto para los finalistas.
El presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Chuayffet, anda muy movido para definir una salida legal al asunto.
He sostenido que quizá el peor criterio para designar a los consejeros del IFE sea el de las cuotas partidarias. Es el peor criterio porque lo que tiene que privilegiarse a la hora de decidir quiénes integrarán el Consejo General son las virtudes, méritos, capacidad en materia electoral, si pueden garantizar imparcialidad, si son gente honorable. Estos son los asuntos que tendrían que discutirse y valorarse para designar a los consejeros, y es lo que ha llevado a que se entrampe la designación. El PRI quiere dos consejeros y dejarles uno a los demás, lo cual es inequitativo.
¿Existe alguna ruta legal que puedan seguir los diputados?
No hay salida legal. Cualquier cosa que hagan los diputados habrá un incumplimiento a la ley, no hay forma de arreglarlo jurídicamente. Por su puesto, los disputados tendrán que llegar a un decisión que seguramente no será impugnada y, aunque sea ilegal e inconstitucional, no tendrá mayor problema. Esto me lleva a recordar que tenemos un déficit de nuestro arreglo institucional, porque a pesar del evidente incumplimiento de los diputados no hay forma de llamarlos a cuentas. Es un déficit porque debería haber una forma en que los ciudadanos pudieran exigirle a los diputados que cumplan con sus obligaciones, violan su propia normatividad y no pasa nada. Por ejemplo, en este momento hay un presidente en la Mesa Directiva que lo será por 4 meses y luego vendrá otro. Esto es ilegal, porque la ley orgánica de la Cámara de Diputados dice que es presidencia por periodos anuales. No pueden manipular de esta forma la ley.
¿Cómo se encuentra el IFE rumbo a una elección presidencial? ¿Se perfila más conflictiva que en 2006?
Al IFE lo han debilitado, lo han fragilizado justamente los partidos políticos. En 2007 se aprobó una reforma constitucional en materia electoral y los partidos se olvidaron pronto de ella. Dejaron al IFE que se confrontara solo con los medios electrónicos, porque tenía que aplicar esas reformas, que no eran del agrado sobre todo de la TV comercial. Y no sólo eso, los partidos empezaron a idear la forma de eludir esas reformas legales que ellos mismos habían aprobado. Todo esto ha dañado el IFE, más los propios errores internos de los consejeros, ha llevado a que tengamos ahora un órgano electoral frágil, débil e incompleto. Todo esto es sumamente inconveniente para la elección presidencial del 2012, y no es el mejor escenario que el árbitro, el organizador de las elecciones, tenga estos referentes de debilidad.
Tenemos francamente un IFE inseguro y, a pesar de la debilidad, consume enormes cantidades de recursos públicos; es una de las facetas en las que el IFE tendría que actuar de diferente manera. No es racional que el presupuesto para el año electoral de 2012 vaya ser cercano a 16 mil millones de pesos. No está justificado que en un país con tantas carencias se gaste tanto dinero en los comicios y sea uno de los más caros del mundo.
¿Están en riesgo los comicios del próximo año ante el factor del narco?
Por fortuna, el IFE tiene la estructura operativa humana y material para organizar las elecciones. Los comicios le salen relativamente muy bien, en términos aceptables, y esto se debe a que tiene un servicio profesional electoral muy bueno. Puede haber conflictos en zonas controladas por la delincuencia organizada, pero la elección se realizará con normalidad.
El problema llegará en las decisiones de tipo político que tiene que tomar el IFE y particularmente en su carácter de árbitro que a veces tiene que sacar la tarjeta amarilla y roja. La falta de tres consejeros implica una tremenda sobrecarga de trabajo para los seis que sí están. El hecho de que haya tanta sobrecarga de trabajo no solamente los agota sino propicia que ciertas decisiones no las estudien porque no pueden, no les alcanzan las horas del día. Las decisiones que sobran pueden tomarlas segundas manos que no es lo ideal, porque el IFE está diseñado para funcionar con nueve consejeros.
Modelo de elección agotado
¿Cuál sería el mecanismo ideal para evitar que el IFE sea rehén de los legisladores?
El modelo de elección está agotado y es necesario renovarlo. Ya vimos que después de la primera elección del IFE autónomo, el Consejo General que presidió José Woldenberg, ha sido un IFE fallido. A partir de 2003, el IFE siempre ha tenido graves problemas, sobre todo porque prevalece este mecanismo de cuotas partidarias. Hay que diseñar nuevos métodos para la selección de los consejeros, como constituir grupos provenientes de la academia y de la sociedad civil que, si no eligen a los consejeros directamente, por lo menos sí definan el universo de candidatos. Una vez que se constituyan estos grupos y decidan el universo, los partidos tendrán que designar necesariamente a los candidatos con probidad, con imparcialidad, con experiencia en la materia. Ya no importará mucho quiénes sean.
Hay que recordar que el IFE tiene actualmente seis consejeros de un total de nueve y la crisis en el IFE empezó después de 2006, luego de que Andrés Manuel López Obrador y los diputados afines a su movimiento de la pasada legislatura impusieron el criterio de renovar a los consejeros en ese entonces encabezados por Luis Carlos Ugalde.
El magistrado presidente del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, Alejandro Luna Ramos, aseveró que el tribunal ya resolvió claramente que “con seis consejeros las resoluciones que emite el IFE están avaladas por la legalidad. Lo ideal es que estuviesen los nueve debidamente designados. Sin embargo, para el efecto de cualquier toma de decisión, con que haya quórum para que puedan tener legalidad sus resoluciones, con eso basta”.
La situación pone en entredicho la independencia del IFE y su fortaleza para conducir las elecciones federales del próximo año.
