Joe el coleccionista
Martha Bañuelos
París.- Cuando se comienza a caminar entre las viejas calles parisinas, esas en donde palpita la vida popular de una ciudad, como en el distrito18°, un barrio de bemoles, en cuyo siglo 19 nos podríamos topar con Corot, Géricault, Renoir, Degas, Cézanne, Max Jacob, Apollinaire, Juan Gris, Vlaminck, Braque, Picasso. Hoy basta recorrerla de noche para descubrir las obras pintadas sobre las persianas de las tiendas, las que sirven de lienzos a los artistas contemporáneos.
La Basílica del Sagrado Corazón de arquitectura romano bizantina es el corazón de Montmartre, desde su colina se domina París, su blanca silueta parece flotar teniendo a sus pies Pigalle.
Pigalle, sus callejuelas, sus turistas y locales comparten las estrechas banquetas. Sus calles están hechas de gentes y lugares animados, como el Boulevard de Clichy, donde se instaló el Museo del erotismo en 1997. Este excepcional espacio se sumó a la riqueza museográfica parisina, en él se expone literatura, películas, dibujos, pinturas, esculturas, piezas antiguas, modernas, la manifestación creadora de la sensualidad humana.
Las técnicas y gustos son incomparables como sus visitantes, el público que ahí entra, es de muy diversas nacionales, edades y clases sociales.
Joe, es el coleccionista y es un hombre como su colección: sugestivo, lo que allí exhibe es el resultado de la búsqueda de años, es su deseo de revelar las creaciones eróticas de nuestras civilizaciones. Se puede decir que en este Museo no faltan ni técnicas ni ideas por más extravagantes que sean. Y Joe, ha logrado que la gente entre y se abandone a sus sentidos; algunas personas ríen de nervios; otras pasan indiferentes o hacen muecas; otros hablan en secreto y todos, toman cientos de fotos. El museo tiene en sus exposiciones permanentes piezas de los cinco continentes y presenta cada 6 meses nuevos talentos, exhibiciones, colecciones, mostrando la evolución de este arte.
Si el erotismo es la faz velada de la humanidad, somos materia que siente y desea, en ese deseo tacto, oído y ojos nos llevan a nuestro interior. Cada piso que recorremos del Museo, inconscientemente despierta nuestra faz velada. Para ese ejercicio el Museo se puede visitar hasta las dos de la madrugada.
En el Museo del erotismo la voluptuosidad y la imaginación hacen de la visita un evento, actualmente presenta: Los Ceramistas mal educados, una exposición donde la arcilla y sus artistas inundan el museo de fantasía sensual: piezas en arcilla o porcelana, nos invitan a recorrer el Museo, paso a paso desde el sótano hasta el séptimo piso.
Y si está de suerte y llega en el momento de una inauguración será sorprendido por bellas mujeres, extravagantes hombres, artistas, cámaras de tv, fotos, risas, desbordados por el alborozo de los sentidos, la sensualidad y el champagne, ya que la copa, de mano en mano, se llena sin vaciar ¿De película? no, la vida de Pigalle y las noches de gala del Museo del erotismo de París.
