Carmen Galindo

Entre las muchas experiencias compartidas con Miguel Ángel Granados Chapa, Carlos Ortiz Tejeda elige aquéllas en que se trasluce el trato de amigos de ambos, pero que también destacan el carácter mesurado y de una sola pieza de Granados Chapa. En el texto de Ortiz Tejeda, nos damos cuenta que Carlos compartió con el hidalguense, tres vocaciones: la política, el periodismo y la cátedra universitaria.

Miguel Capistrán, a quien la semana pasada invitaron a formar parte de la Academia de la Lengua y habitual colaborador de nuestro suplemento La cultura hoy, mañana y siempre, escribe en memoria del filólogo Antonio Alatorre, pues el 21 de octubre se cumplió el primer aniversario de su muerte.

Ambos textos comparten el tono testimonial, que hemos querido imprimir al suplemento en línea de Siempre. Carlos recuerda bromas que le hizo a Granados Chapa y Miguel se confiesa, más que como alumno, como discípulo de Alatorre.

Luz Fernández de Alba reseña Centro de gravedad, el libro de Marco Lagunas, también colaborador de este suplemento, que obtuvo el Premio de ensayo joven José Vasconcelos. No es fácil comentar este libro, como la misma Lucy lo destaca en estas páginas, porque Marco tiene familiaridad con la cultura alemana, que no es la más socorrida en nuestros lares, y además, como Alfonso Reyes en El deslinde, hermana la ciencia y el arte con el rasgo que tienen en común: la imaginación. Por si fuera poco, el interés de Marco, como sucede en la de la mayoría de los jóvenes, se desplaza a otros temas, como el cine o la ideología. En Centro de gravedad, el lector encontrará textos sobre Brecht, Günter Grass o Lewis Carroll, entre otros, todos tratados con un asombroso conocimiento. No sobra añadir que Luz Fernández de Alba fue maestra de Marco.

Completa nuestro número de esta quincena, una reseña de la tradicional ofrenda de muertos del Museo Dolores Olmedo, que presentamos con fotos y todo. Irene Phillips, hija de Doña Lola, nos recuerda que la exposición permanecerá hasta enero. La ofrenda, consagrada a la memoria de Dolores Olmedo y la profesora Patiño Suárez, cuenta con obra de la famosa creadora de Judas preferida de Diego Rivera, Carmen Caballero, y de la familia Linares, descendientes de Pedro, el autor de los alebrijes, auténticos creadores del arte popular.