En la encuesta del PRD

Irma Ortiz

En los últimos días, el PRD no ha vivido uno de sus mejores momentos, luego de la cancelación del consejo donde elegiría a sus representantes y que concluyó en un zafarrancho, que aunque repusieron el proceso posteriormente —faltan Oaxaca y Chiapas—, se ratificó el canibalismo imperante entre las tribus y la lucha por el poder.

Al momento que usted lea estas líneas, en Michoacán —bastión perredista— se decidirá quién será su próximo gobernador, en un proceso que ha sido muy cuestionado y donde las encuestas no favorecen al candidato del PRD, Silvano Aureoles. Su derrota, en caso de suceder, significaría una gran pérdida para el partido, sus grupos de poder y afectaría la ruta presidencial del 2012.

En este contexto, recientemente se anunció que se realizaría una encuesta nacional para elegir al candidato perredista a la Presidencia de la República con la idea de “acatar al 100 por ciento los resultados” y saber si su abanderado para el 2012 es Andrés Manuel López Obrador o Marcelo Ebrard.

Los contendientes eligieron a las casas encuestadoras, Nodo Investigación+Estrategia —que propuso el jefe de Gobierno capitalino— y Covarrubias —opción del ex candidato presidencial perredista— quienes anunciaron que se realizarían 3 mil encuestas en domicilios de todo el país.

Para los analistas políticos, luego de dar a conocer el resultado de la encuesta, Ebrard, gane o pierda, podrá elegir a su sucesor, sin la participación de las tribus y donde el factor Morena será fundamental para institucionalizar al partido.

Al cierre de este número —10 de noviembre— aún no se daban a conocer los resultados, sin embargo en opinión de expertos en encuestas —Roy Campos y María de las Heras—, hasta ahora el manejo del proceso había sido muy bien hecho y había logrado un primer objetivo: posicionar nuevamente al partido, tratar de aminorar el costo de una derrota electoral y, sobre todo, demostrar que no hay derrotados.

Roy Campos, Consulta Mitofsky

Los encuestadores siempre han actuado en las épocas modernas, pero no para seleccionar candidato sino para apoyar a tomar decisiones. Hay antecedentes muy claros, por ejemplo, en 1988, había dos candidatos de izquierda, Heberto Castillo y Cuauhtémoc Cárdenas, y Heberto declinó a favor de Cárdenas, y en el 2005, había cinco candidatos además de Roberto Madrazo en el PRI y también una encuesta determinó que Arturo Montiel fuera el candidato del TUCOM —Todos Unidos con Montiel—. Hacerlo vía encuestas tiene una característica: es muy barato para el partido y lo es en dos sentidos: en términos económicos y políticos.

En lo económico, es más barata una encuesta que una elección abierta donde hay que instalar casillas y todo lo que significa. En términos políticos, todas las mañas que tienen los partidos de acarreo, de robos, exhibición, pleitos, lo trasladan a la decisión técnica de una encuestadora.

Del proceso de encuestas en el PRD tengo una muy buena opinión, fue una buena decisión. La izquierda sólo tiene dos personajes que aspiran a la candidatura, los demás son chiquitos, alguna vez Carlos Navarrete dijo que quería, lo mismo sucedió con Amalia García. Sólo hay dos personajes de izquierda con esa categoría y los dos tienen un valor distinto a diferentes segmentos de la población.

Andrés Manuel López Obrador es adorado entre el simpatizante de izquierda dura, que odia al gobierno y siente que le robaron la elección de 2006, ése admira, quiere y lucha por López Obrador. Ebrard es alguien que se ha corrido más al centro y es hasta respetado por corrientes contrarias al PRD.

Con esas dos características lo peor que pueden hacer es pelearse. Si López Obrador le gana totalmente a Ebrard, espanta a todo ese electorado y si Ebrard le gana totalmente a López Obrador entonces ahuyenta a la izquierda. De manera tal que lograron un acuerdo, ponen una encuesta donde las preguntas no sean muy escandalosas para ninguno de los dos.

Por ejemplo, si hubieran medido ¿quién tiene más rechazo? Ebrard le hubiera ganado a López Obrador por mucho, pero si hubieran dicho ¿a quién quiere la izquierda mexicana? López Obrador le habría ganado a Ebrard. Para que no hubiera sentimientos de que alguien sale muy derrotado diseñan una encuesta con preguntas suavecitas para que no tener al gran derrotado. De lo que decidan, los dos van a salir muy fuertes.

Al respecto, creo que lo que les conviene decidir es que no hay ganador e irse hasta enero, febrero, hasta la contienda pero aunque hubiera ganador, hicieron un muy buen proceso, barato, con encuestadoras confiables, encuesta suavecita, ganaron la agenda.

Llevamos dos semanas hablando de esta elección cuando ellos internamente se están peleando para elegir consejeros, cuando hay también una elección en Michoacán donde pueden ser derrotados y sin embargo hablamos poco de esos temas y más de su elección de candidatos. El que diseñó esto ha tenido un gran éxito mercadológico.

Si no hay un ganador, ¿no podría ser contraproducente que la ciudadanía piense que nunca se ponen de acuerdo?

El fin es que nadie se atreva a decir que es un fracaso con todo el éxito que lograron, porque lo que hicieron fue que en lugar de disminuir el interés por el PRD, lo aumentaron, pues el escenario estaba puesto para decir aquí los buenos son Peña y Andrés Manuel y sólo falta ver a quién pone el PAN, si a Josefina Vázque Mota o a Ernesto Cordero. El PAN tenía la atención pública porque era el único proceso interesante.

Lo que lograron con esta encuesta es que los volteemos a ver y digamos, sí, Ebrard sí puede ser y que se maneje la hipótesis de que López Obrador ya bajó la guardia y va a reconocer su derrota, de verdad, lo volvieron un proceso interesante.

Si la encuesta no nomina candidato, habría incertidumbre, emoción, ya no sería López Obrador el seguro ganador, dirán ¡ah!, están parejos y en la precampaña que se inicie en diciembre veremos los spots de Andrés Manuel y los de Ebrard y vamos a juzgarlos. Es decir, volvieron interesante una contienda que parecía aburrida y se posicionan nuevamente.

Si hubiera un ganador, se acabaría con esta situación.

No les conviene echar a perder la situación. Las hipótesis que manejo son: si gana Marcelo Ebrard, los simpatizantes de izquierda inmediatamente le van echar en cara, tú pactaste con el PAN, por eso querías la alianza; le diste la mano a Calderón. Le van a decir muchas cosas más y el único que paradójicamente puede detener los ataques de la izquierda contra Ebrard va a ser López Obrador, entonces no lo puede derrotar, ni tampoco humillar.

Si es Andrés Manuel quien gana, el valor de Ebrard pasa a ser de cero y entonces ya no lo ven como posible aspirante presidencial, por qué van a echar a perder esos dos valores que tienen los aspirantes, lo que les conviene es mantenerlos..

Si hubiera un ganador, se convertiría en blanco perfecto para cualquier ataque y se inicia la guerra de desgaste.

Claro, ya todo es contra él, en cambio los dos, uno se dedica a la izquierda y el otro se dirige al centro. Igual si es candidato Ebrard, López Obrador va a tener que hacer la campaña de izquierda, y si es al revés, Marcelo tendrá que hacer la campaña con empresarios, con los medios, es el candidato que acepta el centro. Los dos tienen que ser candidatos, no pueden ser derrotados.

Y mientras tanto ¿qué pasa con el PAN?, pues que Vázquez Mota declara y no le hacemos mucho caso y Ernesto Cordero declara y tampoco le hacemos caso porque ahora el interesante es el PRD.

Y en tanto, ¿cómo anda el PRI?  

En la espera, está jugando bien, porque si algo le conviene es que ninguno de los otros partidos se desplome totalmente, mientras los otros estén divididos, van con la ventaja. Si los otros dos partidos se ponen interesantes, el PRI lo deja correr, pues tiene que resolver su problema de cómo seleccionar un candidato sin humillar al resto de los priístas, porque hay dos aspirantes, uno va muy arriba del otro. Ahora el problema es que su proceso de selección sea legítimo.

Así, Manlio se está posicionando como un buen político y el tour que hicieron con la fundación Colosio con varias temáticas fue una buena jugada porque entonces los viene siguiendo la opinión pública y ya no los pueden acusar de no hacer propuestas. Hablan de temas concretos: de discutir lo de Pemex, de reducir 100 diputados. Fue un éxito mediático realizar foros temáticos en Campeche, Chihuahua, en Querétaro…

Y mientras, el asunto Moreira es un misil.

Sí, pero todavía no lo es, todavía no, ahora las afectaciones son en el interior de los partidos, algunos quieren crecer con eso como partidos pero ahorita ni el PAN está afectando al PRI, ni éste al PRD, el problema es por los pleitos al interior de las candidaturas. Una vez que haya candidatos, entonces sí los pleitos van a empezar de lleno entre partidos.

Cabe destacar que en el escenario político, el favorito es el PRI por varios factores: porque juega de opositor; cuando hay una situación de crisis de seguridad y económica, jugar de opositor en ese sentido da ciertas ventajas porque no te están evaluando como gobierno.

Juegas con ventaja porque tienes el candidato más popular, porque tienes al partido que gobierna a la mitad de la población —19 entidades pero el 50 por ciento del padrón electoral.

En el PAN, las cosas no están nada tranquilas.

Todos los partidos están atorados, en el PAN hay una candidata que se ha ido por la libre y ya les toma ventaja y el candidato que se consideraba oficial no sube. Decidieron elegir un candidato por padrón de panistas, eso genera un interés que era el original antes que apareciera el asunto del PRD, pero no la tienen nada fácil. Ahora el PAN tiene una característica, que una vez que hay candidato nunca se pelean, cuando se escoge candidato todos se unen con él, no hay nada de que se salen y se van a otro partido. Pelean fuerte pero cuando hay candidato se unen.

Se van a vivir nuevos escenarios, van a ser campañas cortas, con distintas reglas electorales. Es la primera experiencia que va a haber con estas nuevas reglas electorales en la elección presidencial, la anterior la vimos con un López Obrador en una campaña larga donde le pegaron mucho, ahora vamos a ver una campaña más corta y con menos acceso a los medios.

Por otra parte, posiblemente el día 15 de noviembre conoceremos al candidato de izquierda, sin embargo lo señalado anteriormente sigue siendo válido ya que quien realizó este ejercicio con la encuesta debe ser reconocido, ya que logró fijar agenda, generó la idea de una contienda real a pesar de la aparente ventaja de uno de los candidatos y además lo hizo con grande ahorros.

Lo mejor es que incluso tiene la posibilidad de alargar esta novela hasta que la ley se lo permita y eso hay que reconocerlo.

María de las Heras, Demotecnia

Se conoce poco, se sabe el tamaño de la muestra, pero son empresas muy serias. Lo complicado es saber qué significa ser el mejor candidato, quién tiene más prensa a favor o si es el que tiene menos oportunidades en contra; o el que puede sacar una mejor votación respecto a sus rivales. La encuesta lleva todas esas variables y no necesariamente en todas se puede encontrar que el ganador es el mismo.

Me parecen demasiadas variables como para que se llegue a un resultado final. Se hizo a población abierta, y según la información que tengo eso favorece a Marcelo Ebrard, pero también quiere decir que están tomando la opinión no nada más de los independientes sino también de los panistas y de los priístas, que me pareció medio temerario.

Los resultados no necesariamente apuntarán hacia el mismo, por ejemplo, las opiniones en positivo. Uno puede ser el que tiene más opiniones positivas pero si también tiene más opiniones en negativo, no va a ser fácil. Lo complicado en este tipo de ejercicios —por lo que se dio a conocer— es que no parece haber una definición, pareciera que esperan a ver los resultados en conjunto para determinarlo y eso me parece temerario.

Cada que hay un ejercicio en este tipo de candidatos, dejan a los encuestadores la tarea de decidir cuestiones que deberían determinar los partidos. Siempre hay un perdedor que protesta, que dice que algo está mal; el problema es que en este país nadie pierde nunca, nos hicieron fraude, cucharearon las encuestas.

Espero que no ocurra y todo les salga muy bien, pero lo que veo con dificultad es definir qué es el mejor candidato. Están preguntando por quién votarías y, por el otro lado, quién es el mejor candidato y no necesariamente es lo mismo.

Si a un panista le preguntas por quién votaría jamás va a escoger a Andrés Manuel o a Ebrard, sin embargo la pregunta quién sería el mejor candidato, si soy panista o priísta —me voy por el PRI— y voto por el más débil. No sé, no tenemos por qué saberlo si ellos en lo privado o las encuestadoras ya se pusieron de acuerdo en cómo van a analizar estas variables pero si al final no están de acuerdo, tienen de donde agarrarse para decir no es cierto lo que se concluye.

¿Coincidiría con algunos expertos que señalan que la encuesta fue hecha para no escoger un candidato en especial?

En todas las encuestas de precandidatos, los partidos no han resuelto cómo escogerán a su abanderado y pasan el problema a los encuestadores y si a eso le agregas cuestiones —que no es el caso de Nodo y Covarrubias, que son muy serias— pero, ¡hay cada firma!, que es chistoso, siempre gana el que mandó a hacer la encuesta y eso es muy absurdo.

La decisión de quién abanderará la candidatura es una cuestión del partido, es interna. Puede haber primarias, pero que no le dejen toda la responsabilidad a las encuestadoras porque no se trata sólo de escoger en función de la opinión pública sino también en función de un proyecto político.

Espero que todo salga bien, lo peor que le puede pasar al país es que otra vez la izquierda se vea dividida especialmente en la competencia que se viene para el 2012. Por la información que tengo, los resultados de población abierta, considerando a las personas que están identificadas con los partidos de izquierda, pero no sólo eso, sino que la mayoría de las opiniones favorables y desfavorables las concentra Andrés Manuel López Obrador.

¿Qué es lo que importa más a la hora de escoger a un candidato? Desde mi punto de vista es bastante más fácil hacer crecer un candidato cuando no tiene la opinión pública en contra, es mi punto de vista, que no necesariamente es la de Ebrard ni de López Obrador.

Terminaron el levantamiento, parece que no hubo problema, es otra cosa complicada, porque en México en la tercera parte de su territorio no se puede caminar. No sé si hayan podido entrar a las zonas profundas de Michoacán, Guerrero, Chiapas o Oaxaca donde Andrés Manuel López Obrador podría tener más simpatías, pero parece que no hubo mayores problemas. Harán sus análisis y se van a meter en otros problemas.

Especialmente cuando se pone en duda si López Obrador  aceptará el resultado.

Insisto, lo peor que le puede pasar es que otra vez la izquierda se parta ahora que van a enfrentar una elección presidencial, no le hace bien al sistema democrático nacional. A lo mejor los indicadores de los que hablo, me equivoco y resultan encuestas con resultados clarísimos y en las variables que utilizaron gana el mismo.

En caso de que se dividiera más la izquierda, ¿quién resultaría beneficiado: el PAN o el PRI?

Es difícil saberlo porque hay mucho voto en contra del PRI, que ahora se está dividiendo entre el PAN y PRD y podría pensarse que ante un debilitamiento de las izquierdas, el que puede atraer el voto de castigo en contra del PRI, es el PAN.

Sin embargo hay también un enorme, un inmenso voto de castigo en contra del PAN. Ha tejido un voto de castigo del tamaño del PRI, lo que éste tejió en 70 años, ellos lo hicieron en 12. La verdad a la única que ayuda es a la abstención, que no nada más impactará en la elección presidencial sino cualquier conflicto en este momento afectará las elecciones de diputados, de senadores, en los estados.

Hasta ahora todo lo han manejado sensatamente, eligieron muy bien —con la cantidad de balines que hay en el espectro nacional—, me parece una maravilla que se hayan ido por dos empresas serias.

El problema, insisto, es definir qué se va a entender como el mejor candidato. Podríamos debatir horas, por ejemplo, tienes al señor Liébano Saenz y compañía haciendo la pregunta ¿quién le parece el mejor candidato? No se pregunta eso, sino ¿quién le parece que sería el mejor presidente?, porque si no la gente te elige al más conocido. Pero cuando les preguntas si votarían por él, te responden que no.

Son debates de años entre los encuestadores y lo que estamos viendo es la filtración de cada encuesta, que es increíble y genera conflictos en el interior de los partidos, pero mientras haya quien las compre.

La situación es que en el interior de los partidos se toman decisiones con mala información y ésta proviene de pseudos encuestadores o comerciantes metidos a encuestadores. La idea es ayudar a los partidos a decidir dónde ponen al abanderado, dónde ponen su dinero; con quién están dispuestos a entrar en conflicto y con quién no.

Esto sucede especialmente en las elecciones locales, en las federales no hay problema parece que están más definidos, por ejemplo en el caso del PRI para la Presidencia de la República, pero con candidatos a diputados, senadores, alcaldes o gobernadores, ahí se pone la cosa muy jaloneada.

Esta situación la he vivido desde 1991, es la octava elección federal en la que participo y hasta la anterior me tocó el análisis de precandidatos para el PRI para diputados y es un lío. Sin embargo, ojo, si los precandidatos a la Presidencia de la República piensan que ya están al margen de la elección de candidatos a diputados o senadores, no es cierto.

Un candidato a la Presidencia muy sólido puede verse muy afectado por la selección de sus candidatos a senadores y diputados y se le puede partir la votación, no es nada más cosa de que ya estoy y los demás me valen.

Se puede perder mucho, este proceso electoral no va a ser nada fácil. No termino de estar de acuerdo con encuestadores que ubican una ventaja del PRI tan definitiva, de eso se hablaba desde 2009, de lo que iba a pasar en los comicios de 2010 y lo qué pasó. Las cuentas alegres son el peor enemigo que tienen todos los partidos y aferrarse a que como yo estoy muy bien puedo hacer lo que quiera en el terreno que quiera, no funciona.

Por otro lado, lo más delicado en esta decisión del PRD, es la elección de su candidato presidencial que tendrá un efecto en cascada en las demás posiciones. Ojalá les vaya muy bien.