Martha Bañuelos
París.- Angela Merkel declaró después del G-20 que a Europa le serán necesarios 10 años para salir de la crisis de la deuda. Su afirmación es el resultado de una cumbre del G-20, en donde los Jefes de Estado y de Gobierno de los principales países ricos y emergentes lucharon para evitar la propagación de la crisis griega, pero los resultados aún no demuestran estar a la altura de sus esperanzas.
Nicolas Sarkozy, durante el G-20 esperaba la creación de un “grupo piloto” de países, que aprobaran oficialmente el principio de la creación de un impuesto sobre las transacciones financieras, a partir del año 2012, el que aportaría millones de euros al año, pero el G-20 terminó sin poder acordarlo por la falta del apoyo americano.
Los miembros de la Cumbre, señalaron la necesidad de que los países emergentes con excedente, contribuyan aún más al crecimiento mundial. Una de las decisiones del G-20 fue colocar a Italia bajo la vigilancia del FMI, con lo que teóricamente evitará al mundo una nueva recesión.
La subsecuente dimisión de George Papandreou, después del referéndum griego sobre la ayuda europea, transformó al G-20 en una sucesión de reuniones urgentes, al ritmo de los golpes de teatro de la crisis griega.
Inmediatamente después de la toma de posesión del Primer Ministro griego, Lucas Papademos, el pasado 12 del presente mes, el dúo franco germano, le recordó que la situación actual es “urgente” y que esperan la “aplicación completa e íntegra de todos los compromisos asumidos” por Grecia para salir de la crisis, en particular, los “que figuran en el acuerdo de rescate de Grecia en la cumbre del Eurogrupo del 27 de octubre en el que se acordó la pérdida del 50 por ciento para los tenedores privados de las obligaciones griegas, con lo que Grecia borra de su deuda pública 100 mil millones sobre un total de más de los 350 mil millones que adeudaba.
El nuevo gobierno de coalición griego de Lucas Papademos está dominado por los miembros del Pasok socialista y Nueva Democracia, el partido conservador. Papademos declaró “estoy convencido de que la participación del país en la zona euro constituye una garantía de estabilidad monetaria “. Ethnos, el partido de centro izquierda, calificó de “histórica” la decisión de los tres partidos, la derecha, los socialistas y la extrema derecha para un gobierno de unión, lo que “alivió a Grecia y a sus socios europeos”.
Pero Grecia no cuenta como Italia con un sistema bancario sólido y los hogares están endeudados, además de que la sociedad griega está profundamente desconcertada frente al violento empobrecimiento de la clase media; a la inmunidad de la clase política,la que sigue viajando en limusinas; a una Iglesiarica; a los millonarios armadores que se benefician del mejor marco legal del mundo, con una ley que les permite solamente pagar un impuesto en función del tonelaje del buque y no pagan impuestos sobre sus beneficios, que representa más de un 6 por ciento del producto interno bruto; a una magistratura a menudo corrompida y perdida en el laberinto de leyes y decretos; todo eso no está resuelto y sigue amenazando el contrato socialgriego.
Por otra parte Italia vive el final de la era Berlusconi, después de nueve años en la presidencia del Consejo, quien al dejar su puesto sale cuatro veces más rico de lo que entró. Después de haber perdido el 8 de noviembre la mayoría en la Cámara de diputados, el sábado 12 las Cámaras de Diputados y el Senado aprobaron la ley de austeridad, seguido de la dimisión de Silvio Berlusconi. Así el 13 de noviembre, el economista de 68 años Mario Monti, fue nombrado primer ministro para formar el futuro gobierno italiano, lo que tranquilizó a sus socios europeos de la zona euro y a los mercados.
Monti, no está afiliado a ningún partido político lo que tranquiliza a los socios europeos de Italia.
Monti quien teme un contagio de la crisis de la deuda griega declaró: “El país debe convertirse en un eslabón fuerte y no en un eslabón débil de la Unión Europea, de la que fuimos parte de sus fundadores”. Su gobierno, estará formado esencialmente por tecnócratas. Monti deberá sin embargo hacer frente, en Italia, a la Liga del Norte, ex aliada de Berlusconiy a Pueblo de la Libertad, el partido de Berlusconi que le dio un apoyo condicional.
Esta es la Unión Europea que hoy más que nunca debe hacer frente a una presión americana, a la que la desaparición de la zona euro le sería de gran beneficio.
