Alexander Serikov

Por primera vez desde que en la central nuclear japonesa de Fukushima ocurriera un accidente provocado por el sismo y tsunami del 11 de marzo de este año, un grupo de periodistas extranjeros visitaron esta central.
El corresponsal de la agencia de noticias AP evidenció que hasta la fecha en el territorio de los reactores se encuentran amontonados numerosos cascajos y algunos lugares se ven inundados. Los empleados que acompañaron a los periodistas aseguraron que la situación en la estación ya no representaba peligro para la población del país. Mientras tanto, según testimonios de los técnicos ocupados en la liquidación de las consecuencias del desastre todavía existen allá “puntos candentes”, aunque el nivel de radiación disminuyó. Las autoridades japonesas y la empresa operadora de la central informaron a finales de octubre pasado que la situación en ella estaba a punto de normalizarse, pero la finalización de todas las consecuencias  tomaría cerca de 30 años.
El primer paso que se daría para desactivar la central en cuestión, sería el llamado “paro frío” de ella. Es decir, la temperatura dentro de los reactores tiene que ser por debajo de los cien grados centígrados y mantenerse a este nivel. De este modo se podría sacar la conclusión de que el estado de los reactores fuera estable y no se esperara ninguna sorpresa desagradable.
Cuando esto se logre, los técnicos comenzarían la desactivación de los reactores. Inicialmente habría que extraer el combustible utilizado desde las bodegas temporales de los cuatro reactores. Este procedimiento se prevé realizarlo durante los tres años después del “paro frío” de los reactores. Luego comenzaría la etapa más complicada de la desactivación en que se tendría que extraer los restos del combustible derretido de los tres reactores averiados. Según los expertos, esta etapa comenzaría no antes del año 2021 y terminaría no antes del año 2041.
Los expertos creen que para desactivar todos los reactores averiados de la central se necesitaría gastar cerca de 19 mil millones de dólares. Pero estos no serían los únicos gastos que tendrían que correr los propietarios de la central de Fukushima y el gobierno japonés. Antes las autoridades obligaron a la empresa operadora a pagar una compensación a las víctimas del desastre. Por el momento es imposible calcular los montos necesarios para ello, pero, sin duda alguna, son enormes. Decenas de miles de personas fueron evacuadas de las zonas afectadas por la radiación nuclear cuya limpieza total requerirá varias decenas de años. Además, los afectados exigen que sean compensados los daños causados a sus negocios y están demandando tanto a la empresa operadora como al gobierno. Ellos indican en sus demandas que tanto la empresa como las autoridades no habían tomado medidas pertinentes para prevenir los riesgos durante la construcción de la central nuclear en una zona sísmica como es la de Fukushima.
Mientras tanto, los científicos siguen calculando los daños causados por el desastre de Fukushima a escala mundial. Según los últimos datos publicados por el Instituto de seguridad nuclear francés, la cantidad del cesio radiactivo que cayó en el océano es 20 veces mayor que la anunciada por los dueños de la central. El informe puso en tela de juicio las conclusiones hechas por los propietarios de Fukushima sobre las dimensiones de las emisiones radiactivas hacia la atmósfera. Conforme a los nuevos datos, como resultado del derretimiento de la parte activa de los tres reactores fue lanzada al aire una cantidad de cesio-137 radiactivo equivalente al 42 por ciento de este elemento radiactivo que lanzó a la atmósfera la central nuclear soviética de Chernobyl en 1986.