Centli Quetzal Torres Terrones

Hace poco tuve la oportunidad de asistir a la Feria Alternativa de! Libro, organizada en parte por Paco Ignacio Taibo II en su Brigada para Leer en Libertad. Me llevé una grata sorpresa, ya que encontré precios accesibles, editoriales reconocidas y libros muy buenos.

Con poco dinero, pero deseos de nuevas lecturas, recorrí toda la feria deteniéndome a cada momento. Por aquí y por allá encontraba temas de mi interés. Me hallé con Pérez Galdós, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Alfonso Reyes, Chéjov, García Márquez, Dostoievski y muchos más autores que han formado parte de mi mundo literario.

Muchas veces he ido a ferias del libro, sin embargo, al contrario de perder la emoción y serme indiferente, conforme aumentan mis visitas, en cada ocasión que voy mis ansias y mi amor por leer, son iguales o más grandes. Encuentro en el simple hecho de mirar libros, buscarlos y tener la oportunidad de comprar alguno, lo que un niño encuentra en tener un juguete en su mano: placer y alegría.

 Día de muertos en Coyoacán
Guadalupe Anahí Colombón Gálvez

El pasado día martes 2 de noviembre tuve la oportunidad de caminar por las lindas y muy frecuentadas calles del centro de Coyoacán. Todos los mexicanos nos encontrábamos celebrando el tan famoso “día de muertos” y en Coyoacán dicha celebración no pasó inadvertida, por el contrario algo que llamó mucho mi atención fue el ver que ahora se combinan tanto el “Día de Muertos” como el “Halloween”, las cuales son celebraciones muy distintas entre sí. Por un lado, tenemos que el “halloween” es una fiesta también llamada “Noche de Brujas” que tiene un origen celta; se celebra el 31 de octubre y en ésta las personas se disfrazan y piden dulces. El Día de Muertos es una fiesta mexicana que honra a los difuntos, se lleva al cabo los días 1 y 2 de noviembre y en dicha celebración se ponen ofrendas dedicadas a la memoria de los parientes que ya han fallecido, se hacen tapetes con la temática de la muerte y la gente visita a sus difuntos en los panteones.

Es interesante ver que en Coyoacán los niños y algunos adultos estaban disfrazados, (debo confesar que algunos disfraces merecían muchos elogios), pidiendo “calaverita” o lo que es lo mismo, pidiendo dulces, pero también había ofrendas muy mexicanas y muñecos de la tan conocida historieta mexicana “la familia Burrón”; sin embargo, otros años he visto más difusión a nuestra celebración, incluso en años pasados en las ofrendas se veía una gran dedicación y creatividad que este año no vi y eso me entristeció un poco.

Me parece muy triste que esta linda tradición se vaya perdiendo por poner mayor interés en una tradición que es ajena a nuestra cultura, por lo que debemos enseñar a los más pequeños el origen y significado de nuestras tradiciones para que se despierte el interés desde la niñez.

Creo que no se trata de generar una batalla de tradiciones y culturas ni de decir qué fiesta es mejor, de lo que se trata es de recordar que nuestro paso por esta vida es fugaz y que día a día nos encontramos conviviendo con la muerte y que ésta es un proceso necesario en la vida; sin muerte, no hay vida. Somos seres que desde que nacemos ya estamos condenados a morir y aunque no nos guste ese es nuestro irremediable destino.

 Elección de carrera y algo más
Alejandra Mendoza Espinosa

Hace unos días conversé con mi pareja acerca de la carrera que va a elegir. Él todavía está  cursando el quinto semestre en el CECyT número 4 “Lázaro Cárdenas”. Muy decidido me dijo que deseaba estudiar alguna ingeniería en una de las escuelas superiores del Politécnico. Me extrañó mucho esta respuesta, ya que meses antes me había comentado entusiasmado que deseaba incorporarse a la UNAM y estudiar Filosofía o Letras Hispánicas.

Realmente creo que el cambio de decisión se debe a que en su escuela pareciera que los profesores ponen cada vez más trabas para que los alumnos pasen las materias. Esta afirmación no la hago gratuitamente. La verdad es que la educación del IPN, sobre todo en las vocacionales es muy “cuadrada”.

En los planes de estudio no está integrada como tal la materia de Literatura. Y si bien, toda la culpa no es de los docentes, esto sí influye en que los alumnos no lean y que por lo tanto no tengan más abstracción que la que está relacionada con números y cálculos.

Ciertamente las humanidades desaparecen cada día más de la tira de materias en las escuelas y esto agrava profundamente la capacidad en las personas de reflexión, análisis y crítica.

Me preocupa esta situación. Hay muchas personas como mi novio que prefieren quedarse en el IPN porque si ya con mucho esfuerzo terminarán el nivel medio superior, no se arriesgan a lanzarse a un ámbito completamente desconocido. Aunque en un principio se sientan con vocación distinta al área de las físico-matemáticas y sus intereses estén en las humanidades, ya sea por falta de apoyo de su familia, o por el escaso campo laboral, optan por abandonar esos planes. Además, hay que recordar que son pocos los que desean seguir estudiando y aún es más reducido el número de las personas que terminan la carrera.

En conclusión, pienso que si Lázaro Cárdenas fundó el IPN para la educación de los hijos de los obreros con un sistema socialista puro, no lo hizo con el firme propósito de que por la eternidad los educandos heredaran el empleo de sus padres.

 El día que no existan los libros
Daniela Benítez

 Podemos decir que por casi todas las manos de la gente ha pasado un libro, ya que por todas las mentes ha pasado una historia. Pero cada día los libros se ausentan de las vidas de la personas, así como desaparecen los sueños. En lo personal, me parece el problema más grande que enfrentamos ya que estamos perdiendo lo que nos distingue de otras especies. El problema empieza desde perder virtudes humanas y así van quedando los libros atrás. Si el hombre no sueña, no imagina, no crea… no escribe… es más que obvio de deja de ser humano, le importa poco la muerte que hay a nuestro alrededor, ya que no pone atención a lo que lo rodea. Los gobernantes buscan mil soluciones a estos problemas, y en mi opinión bastaría con abrir un libro para comenzar…

 Escasa difusión a la ciencia y a las humanidades
Iván Jaramillo Díaz

E! otro lunes estaba mirando un programa sobre cultura general en el canal 4. E! tema que discutían los conductores y la especialista, era sobre las investigaciones que se realizan en la actualidad respecto ai cerebro. El tema era muy interesante, sin embargo, me llamó la atención que la especialista hablara acerca de la difusión de la ciencia en México- Mencionaba que hay muy pocos espacios para su difusión, y sobre todo, !a poca preocupación por parte de las instituciones del gobierno por fomentar la ciencia. Esto me parece que es muy similar al problema que enfrentan las humanidades en la actualidad. Las instituciones deben ser las primeras en promover la cultura dentro de nuestra sociedad. Por supuesto que ios investigadores, académicos y estudiantes, tenemos que preocuparnos por este problema, no debemos de mostrarnos indiferentes y ajenos a esto. Hay que apoyar el conocimiento que se genera en nuestro país. La famosa fuga de talentos tiene que ver con el contexto político y económico de nuestro país, pero sobre todo, precisamente por lo que la especialista dijo sobre la falta de apoyo e interés por parte de! gobierno. En un mundo donde el saber se obtiene con un clic, es increíble que las personas no tengan curiosidad por aprender, y si a eso sumamos el desinterés gubernamental, bueno pues no debe de extrañarnos io que ocurre. Hay que actuar sobre el asunto y buscar solución a este obstáculo, pues si lo dejamos para después quizá sea mucho más difícil de resolver.

 Apreciar la obra de arte
Paola
Rojas Aguiñaga

 Sé que podría escribir acerca de un acontecimiento  cultural, pero por alguna razón mi mente piensa diferente. Al estar sentada frente a una hoja en blanco, mi mente comenzó a volar, primero para saber: ¿qué es un acontecimiento cultural? ¿Una pintura? ¿Una escultura? ¿acaso la música? Mi mente entonces me hizo cuestionarme acerca de qué es una obra de arte, pero no conforme con eso, me hizo pensar acerca de las personas que aprecian el arte y las que no lo hacen. Después de varias tazas de café, una rápida búsqueda por Internet y un cigarrillo para aplacar mi tortuosa mente, llegué a la siguiente conclusión:

La mayoría de las personas pueden disfrutar de una obra de arte, pero pocos realmente lo aprecian. ¿Pero por qué sucede esto? Marx dice: “Para el oído que no es musical, la música más bella no tiene sentido”

¿Será cierto qué muchos pueden oír la música, pero pocos la entienden? Si tú haces que un niño de seis años escuche la Campanella de Niccolo Paganini, seguramente no la apreciara de la misma manera que un músico, quizás ambos lleguen a la conclusión que es agradable, pero el músico quizá comprenda mejor la canción y el niño, si no esta habituado, probablemente no lo apreciara.

Quien realmente la valora, se da cuenta que puede ver la misma obra de arte (pintura, música, literatura etc.) muchas veces sin llegar a aburrirse, mientras que aquel que no lo aprecia la vera o escuchara una vez y pronto la olvidará, no le habrá causado un verdadero impacto.

Sin embargo. hay que aclarar que el arte no debe de explicarse a sí mismo, se explica por él mismo, la verdadera obra de arte “informa” algo al mismo tiempo que entretiene.

Como conclusión, puedo afirmar que para poder comprender una obra de arte debe de observarse y tratar de entender aquello que nos trasmite. Sin olvidar que una de las funciones del arte es volverse un medio para olvidar el desastre humano por un momento. Y que existen artistas que logran que ese momento realmente valga la pena.

Espero, amigo lector, que este texto te haya hecho pasar un buen rato reflexionando, si no ten la confianza de cambiar la página y leer algo más ameno. Buen día.

 Desdén por la lectura
Beatriz Cruz Vallarta

La palabra educación proviene del latín educare que significa formar o instruir. Sin embargo, sin hábitos de lectura en México creo que es muy complicado lograr una verdadera instrucción en los ciudadanos. La mayor parte de los estudios e investigaciones sobre conducta lectora en México coinciden en una lamentable conclusión, que es, el disgusto por la lectura. Las estadísticas demuestran continuamente que los verdaderos lectores mexicanos son una ínfima minoría entre la gran población, que incluso la población alfabetizada y que de algún modo se relaciona con los libros, no son verdaderos lectores ni muestran interés por serlo. Considero que a través de la lectura es posible una nueva percepción del idioma, tanto en niños como en adultos, que ayudará a aumentar nuestro bagaje cultural, ampliar nuestros horizontes, estimular y satisfacer las curiosidades intelectuales y científicas para poder tener un pensamiento crítico y objetivo de la situación social y económica por la que pasa el país.

 El arte no está destinado a los especialistas
María Luisa Mañero Serna

Me gustaría retomar un comentario que escuché en una clase: el hecho de que se considere artísticamente superior la literatura accesible sólo para los literatos, críticos y estudiosos del tema. Creo que este juicio, ciertamente tan popular en medios universitarios, parte del error fundamental de medir la riqueza de la obra a través del conocimiento cultural de los lectores de la misma. Así es como se llega a la mentalidad esencialmente elitista que envuelve a gran parte del medio artístico. Creo que se ha dejado de lado una de las características fundamentales de la expresión: el arte está al servicio del ser humano, surge de él y a él regresa, lo refleja, complementa, y depende tan sólo de él mismo. Por esto, considero que una obra que es capaz de contener sublimes manifestaciones ideológicas-y estéticas, y que puede llegar a remover la conciencia de todo aquel que la lee, es una obra que vale el doble. Nos encontramos ante una manifestación universal. Según mi parecer, el arte se debe dirigir a un público emotivo, abstracto o colectivo, mas no a aquéllos encargados de estudiar el fenómeno de su existencia. Su razón de ser tendría una justificación lógica circular. Pienso que en el medio universitario hay una contradicción fundamental, pues esta idea de un arte hermético se contrapone con los ideales constantemente presentes de “defensa a las humanidades”. Si quieres mantenerlas como un elemento de élite, ¿cómo puedes esperar que la sociedad las promueva, valore y defienda?

La danza de aquí y de otros lados del mundo
Karen Salgado Albarrán

 Las danzas en México, como son el Ballet clásico, la Danza moderna o contemporánea, el Jazz, y en especial la danza regional, e incluso los bailes latinos, son los más conocidos en este país. Los cuales son suficientes para demostrar que nuestra nación tiene una riqueza en este tipo de cultura. Obviamente, se considera que en México existen muchas regiones y en cada una de ellas se tiene una forma de expresión dancística muy propia del lugar. No obstante, no está de más promover otro tipo de danzas que no tienen relación directa con las formas culturales autóctonas. Ya que existen diversos estilos, que tienen un gran peso en la preferencia de la gente y que también tienen un significado importante, como son las danzas de Oriente, como la árabe, o como las danzas polinesias (Hawaiano o Tahitiano, entre otros), o como el africano y otras danzas más.

México es considerado uno de los países en que conviven una gran variedad de culturas, pero es importante mencionar, que se cierra mucho, y se enfoca en ciertas danzas mexicanas olvidando las culturas de otros lugares, que pueden ser agradables para ía población, no sólo para observar, sino para conocerlas con más detenimiento y practicarlas, aunque lo más importante es poder disfrutar de ellas, como lo hacemos con las danzas de nuestra nación.