Nada más evidente que la derrota

Carlos Jiménez Macías

Vaya chasco que se llevaron los panistas! Creían que con dinero, tráfico de influencias y la figura padrinesca del hermanísimo podrían burlar la voluntad popular. Lo intentaron, es cierto, y perdieron. No se vale en ética política, inventar calumnias entre lamento y lamento. Perdieron y es mejor admitir dignamente la derrota, que andar como La Llorona sollozando y gritando ¡Aaay, mis hijooooos! por los campos floridos de Michoacán…

La verdad es que no andaban tan perdidos, si tomamos en cuenta el escandaloso entorno de intromisión y dispendio del que todos fuimos testigos por parte del Gobierno Federal para apoyar a la hermana del presidente Felipe Calderón, cualidad que no era posible disimular. Seamos claros, vivimos una real campaña de Estado contra Fausto Vallejo; una real campaña, también de Estado, en contra del PRI, la cual fue protagonizada en los últimos dos o tres meses, a partir de la embestida mediática en contra del dirigente del partido.

Pero no fue sólo el gobierno federal, también el gobierno local hizo lo suyo en favor del candidato del partido del Sol Azteca, que dicho sea de paso, también sufrieron fuertes pérdidas en la contienda, si consideramos que se esfumó uno de sus principales bastiones, lo que seguro les provocará grandes problemas no sólo en lo inmediato, sino de cara a sus aspiraciones en 2012.

Los golpes lanzados desde la Presidencia de la República a nuestro dirigente nacional evidentemente tenían la intención de desprestigiar el partido en Michoacán y, a lo mejor, extender el descrédito hasta el 2012. Fracasaron. Nada hay más evidente que la derrota.

Lo cerrado de la contienda —y por lo mismo cuestionada—, la magnitud del triunfo son mucho más que los dos puntos y fracción de diferencia que hubo en votos. No olvidemos que la Presidencia de la República se instaló con menos de un punto y el PRI reconoció esa victoria. Es un hecho, en México las contiendas son cada vez más competidas y cerradas, por lo que ya no es válido desconocer el triunfo electoral de un adversario.

Esta victoria ha sido sin duda muy estimulante, ha sido un nuevo aliento para todo el priísmo nacional, pues nos comprueba que la gente sigue apostando a que el PRI puede y sabe hacer mejor las cosas, para dar al país el rumbo que todos estamos buscando. Si no, pregúntenle a Fausto Vallejo, quien contra todos los pronósticos —a causa de la injerencia local y federal— salió avante gracias a su arraigo y comprobada capacidad para gobernar, que quedó avalada luego de tres periodos en la capital michoacana.

El PRI muestra una gran fortaleza y un gran liderazgo —hay que subrayarlo— que da buenos resultados con Humberto Moreira al frente del partido. Pero, ¡cuidado!, el partido no debe caer en posturas triunfalistas ni echar las campanas al vuelo por lo hecho en Michoacán, pues nos queda mucho que hacer para fortalecer el trabajo de vinculación con la población, si queremos ganar el gran comicio.

Necesitamos partidos y políticos responsables que respondan con sus actos, aun en los momentos más difíciles, conforme con la estatura de sus convicciones democráticas y, con ello, construir gobiernos y legislaturas responsables, confiables y cercanas a la gente.

cjimenezmacias@yahoo.com.mx