¿Habrán aprendido?
Humberto Musacchio
Como se esperaba, el derechista Partido Popular obtuvo un triunfo resonante sobre el Partido “Socialista Obrero” Español, el PSOE, con una diferencia de más de 20 puntos y, de acuerdo con la injusta legislación electoral de España, tendrá mayoría absoluta en el Parlamento.
Algunas formaciones minoritarias se vieron beneficiadas de la debacle del PSOE, pero lo cierto es que el neofranquista PP resulta ganador amplio e incontrovertible de los comicios españoles. Por supuesto, no faltará quien se pregunte por qué los votantes prefirieron a un partido aristocratizante al que históricamente le han importado muy poco las mayorías. La respuesta está en que el PSOE hizo exactamente la política de la derecha con resultados desastrosos para el nivel de vida de sus gobernados, quienes ante esa realidad han preferido que sea la derecha la que haga una política de derecha, en la creencia de que lo hará mejor.
Por supuesto que la democracia es mejor que la antidemocracia, pero el voto expresa básicamente la irracionalidad social y mediante el voto llegó Adolfo Hitler al poder. En las urnas no está la garantía de que tendremos un buen gobierno. La democracia no lo resuelve todo. Los candidatos, una vez elegidos, suelen faltar a sus promesas de campaña y hacen exactamente lo contrario de lo que presuntamente iban a hacer. Incluso ocurre, como pasó con el PP en España, que la campaña se base en lemas abstractos y los abanderados de ese partido ganen las elecciones sin hacer ofertas a la ciudadanía, lo que implica dejarlos con las manos libres. Eso lo comprobarán los españoles con el triunfo de Mariano Rajoy, quien habiendo ganado todavía se niega a decir qué hará como gobernante.
En México algo sabemos de estas cosas. Miguel de la Madrid, Carlos Salinas y Ernesto Zedillo nos impusieron una política económica dictada por los grandes centros financieros internacionales y hundieron tanto la economía nacional como la familiar. Por eso en 2000 el electorado prefirió entregar el gobierno a la derecha panista, con la esperanza de que aplicara mejor esa misma política, lo que evidentemente no pudo hacer.
Ahora, hartos de la ineficiencia de la derecha, los votantes mexicanos, que algo habrán aprendido, la mandarán al diablo en las próximas elecciones. Falta ver a quién favorecen. Pero nadie se haga ilusiones. Lo cierto es que los comicios expresan cabalmente la irracionalidad social. Los españoles lo aprenderán una vez que la maquinaria del estado acabe de pasar sobre ellos.
