Nos debe muchas explicaciones

Raúl Cremoux

La primera vez que la entrevisté, fue en los estudios del antiguo Canal 40 en el año 2003.  Ella era secretaria de Desarrollo Social y su lenguaje resultaba espeso y sobre todo reiterado. Se deshacía en elogios para su jefe, Vicente Fox, y apuntaba que la pobreza estaba disminuyendo al punto que, en tres o cuatro años más, habría desaparecido. De esa fecha a hoy, mientras que, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, en América Latina ha bajado en 31.4%, en nuestro país, esa pobreza ha crecido en 36.3%.

En ese entonces, Josefina estaba orgullosa del número de ediciones de su libro Dios mío, por favor, hazme viuda que denotaba lenguaje y propósitos de una apasionada vendedora de autorrespeto y de las metas que las mexicanas podrían alcanzar; por supuesto, sin mencionar aspiraciones a la Presidencia del país. La autoestima no daba para tanto.

Con el paso del tiempo, Josefina sigue elogiando a su jefe, aunque éste haya cambiado de nombre, ahora se llama Felipe Calderón y con él dice haber obtenido grandes experiencias, tantas que recientemente declara que a Enrique Peña no lo ve como Presidente de la República y dos días más tarde se desdice para apuntar ante los micrófonos que de llegar el ex gobernador mexiquense a la primera magistratura, esto sería una regresión democrática.

Implícito está que la forma de avanzar en democracia sería que su partido y con ella a la cabeza se alzaran con el triunfo. Eso sí sería democrático.

Josefina que ingresa al PAN después de haber experimentado el camino de las promociones comerciales, considera que la democracia es el reino de quienes solamente militan en el partido de sus jefes; los demás están excluidos. Ese determinismo, si leyera a Bakunin sería calificado como el camino correcto hacia “el aprovechamiento inercial de la ignorancia”.

Josefina no expresa su concepto de democracia aunque navega en el partido político que durante decenios aspiraba a que el país viera cómo el PAN gobernaría dando cabida a todas las corrientes de pensamiento. Nunca esa ideología consideró que el voto popular podría ser inducido a  negar la meridiana voluntad de sus expresiones.

¿Por qué Josefina considera que votar por el PRI es salirse del río democrático para naufragar en el mar de las regresiones?

¿Acaso la fórmula única de avanzar en la democracia es votar por el PAN y cuando les acomode hacerlo también en coalición con el PRD como en Puebla, Oaxaca y Sinaloa?

Josefina tuerce aquí sus textos sobre respeto a sí misma y la valoración que le significan los otros, aquéllos que no piensan igual que ella.

Josefina, la promotora del ser humano, la de la sonrisa de ladito, la que quiere gobernarnos, ella nos debe muchas explicaciones.

Tal y como conviene a la democracia.

cremouxra@hotmail.com