El presidente alemán, Christian Wulff, un aliado de la canciller Angela Merkel, reconoció haber hecho uso de las villas de descanso de uno de sus socios empresariales para sus vacaciones privadas, en el último giro de un escándalo que podría costarle su puesto, después de ocuparlo por sólo 18 meses.

Aunque el papel del presidente es en gran parte ceremonial, los titulares dañan la imagen de Merkel, quien impulsó la candidatura.

Bajo presión de los medios de comunicación, Wulff dijo en un comunicado a través de sus abogados que él había pasado seis días en las villas pertenecientes a los empresarios, mientras se desempeñaba como primer ministro de Baja Sajonia de 2003 a 2010.

Wulff, de 52 años, fue noticia negativa en enero de 2010, después de pasar algunos días de sus vacaciones de Navidad en la casa de descanso de su amigo empresario Egon Geerkens, por haber aceptado una actualización gratuita de un vuelo que debía tomar, que le permitió viajar en clase de negocios.

Más críticas le llovieron la semana pasada, por las acusaciones de que engañó a los legisladores regionales sobre un préstamo de 500.000 euros que obtuvo en condiciones especiales de la esposa de Geerkens.

Wulff negó la acusación, aunque expresó su pesar por no haber mencionado el préstamo en una audiencia parlamentaria, al ser interrogado acerca de sus relaciones de negocios con Geerkens.

Fuente: Diario del Pueblo en línea (China).

 
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