Cambió las relaciones sociales, económicas y políticas

Alfredo Ríos Camarena

El hombre, a lo largo de su historia, ha generado cambios cualitativos y cuantitativos que le han dado una visión diferente de la vida, y también, le ha producido cambios genéticos que se traducen en avances fisiológicos y psicológicos, es decir, estamos ante mutaciones fundamentales.

El Homo Sapiens es el primer hombre pensante que explican las teorías de Darwin y de Engels; más tarde, Descartes define en su aforismo “pienso luego existo” la conducta social. A lo largo de estos siglos han aparecido diversas teorías que le dan al ser humano un rol diferente, basado en diversas condiciones; así pues aparecen diversas teorías como el Homo Eroticus de Freud o el Homo Economicus de Marx; el último homo fue el que describiera Giovanni Sartori como el Homo Videns, cuya conducta está asociada y manipulada por los grandes medios de comunicación colectiva.

Hoy, ha surgido una nueva generación, en la que el ser humano, no sólo contempla los aparatos televisivos, sino que intercambia información y conocimientos, creándose a su vez, nuevas relaciones sociales a través de esa gigantesca red social de comunicación que es el Internet, y, muchos programas cibernéticos que han constituido las principales redes sociales del ciberespacio como lo son el Twitter y el Facebook, instrumentos creados como herramientas del desarrollo capitalista, pero que hoy, se han convertido en un bumerang, al atribuirse a estas nuevas formas de comunicación una gran influencia política y social.

Así nace el Homo Ciberneticus, que de pronto, y en los últimos años, intensifica la vida social y hace nacer a la generación de los indignados; su participación social es formidable, lo vimos recientemente en la denominada primavera árabe, donde los gobiernos de Egipto, Siria, Yemen, Marruecos y prácticamente todo el mundo feudal árabe, provocan movimientos colectivos que han derrocado dictadores y que han cambiado la faz del mundo político.

Esta misma generación del Homos Ciberneticus se manifiesta en las calles de Paris, Nueva York, Madrid, Atenas, y prácticamente de todo el universo desarrollado, con el nombre genérico de indignados, que no es otra cosa que una generación que ya no puede aceptar la injusta distribución de la riqueza y la falta de oportunidades, y que ha descubierto que los grandes grupos financieros y las grandes empresas trasnacionales se han enriquecido astronómicamente frente a una pobreza endémica de esta generación.

Por eso, los nuevos procesos electorales y movimientos políticos estarán fuertemente influenciados por esa corriente; lo observamos en España, Italia, Irlanda, Grecia y en diversas latitudes, donde se ha agotado el modelo global neoliberal; pronto lo veremos en las elecciones de los Estados Unidos, y por supuesto, también —aunque probablemente en menor escala— en las próximas elecciones presidenciales de México en el 2012.

Los niños de la actualidad nacen con un chip diferente, y desde sus primeros años aprenden a operar las computadoras y los juegos cibernéticos; para ellos, esos instrumentos son la normalidad, y por lo mismo, es su forma cotidiana de expresarse; a veces en el proceso educativo suelen ser herramientas importantes de ayuda pedagógica, pero también, se corre el riesgo de proveer una ignorancia colectiva irrepetitiva, pues los alumnos de las escuelas de educación media y superior —en su mayoría—, ya no pueden responder a las incógnitas académicas, sin acudir a estos servidores cibernéticos que en muchas ocasiones distorsionan el conocimiento y propagan una ignorancia letal.

Estamos ante una nueva generación que actúa en forma distinta a todas las anteriores, ya que sin duda, está produciendo nuevos fenómenos políticos, sociales y económicos, que ya no están en el futuro, sino que hoy forman parte de la vida cotidiana y de la sociología de nuestro tiempo.

Por todo ello, quienes se dedican a la enseñanza, a la política y a la economía deben prevenir nuevos escenarios, en los que sin duda, surgirá la rebeldía justa de esta generación, hoy por hoy, marginada por el mismo sistema que procreó las nuevas herramientas.

Muy pronto veremos en México el accionar social de estos nuevos dispositivos; ha nacido una nueva generación, el Homo Cibernenticus.

 

 

El autor es profesor de tiempo

completo de teoría económica

 en la Facultad de Derecho de la UNAM.