Entrevista a  Manuel González Oscoy/Psicólogo social

Irma Ortiz

Recientemente se dio a conocer en México el lanzamiento de la red social Ashley Madison, cuyo lema “la vida es corta, ten un amorío”, y ha llamado tan poderosamente la atención que ya cuenta con 11.6 millones de usuarios alrededor del mundo.

Los clientes de la red, se plantea, pueden acceder a vivir una “aventura extramatrimonial” con alguien desconocido, lo que ha provocado que cerca de 100 mil mujeres mexicanas intentaran abrir su cuenta para poder concretar un encuentro extraconyugal discreto, como lo reporta nuestro colaborador de la sección Salud, Gabriel Gutiérrez.

Noel Biderman, presidente de la agencia, ha señalado que ningún anuncio web de 30 segundos va a convencer a nadie de hacer trampas, y si lo hacen “es porque su vida marital no está funcionando”.

La pregunta es: ¿hasta dónde el crecimiento de estas redes extramaritales favorecen la descomposición familiar? Responde el psicólogo social Manuel González Oscoy, de la Facultad de Psicología de la UNAM, y explica porqué han tenido éxito estas redes, aunque destaca que el Internet “acerca a las gentes lejanas y aleja a las personas cercanas”, como la propia familia, la pareja y los amigos.

¿Qué opina sobre la creación de agencias extramatrimoniales cibernéticas?, ¿qué sociedad retratan?

Hay varias cuestiones por las que se puede dar, en primer lugar, de la infidelidad tenemos registro desde hace miles de años. Podemos decir que hay en el ser humano dos influencias sobre la infidelidad; por la parte biológica, se considera que en general los mamíferos, los machos, para asegurar la permanencia de sus genes y asegurar tener hijos, recurren más al mecanismo de cantidad. En cambio, las hembras recurren más a la calidad, por eso en términos generales, es más frecuente encontrar en los machos la infidelidad que en las hembras.

Por la parte psicológica, hay una influencia a favor de la fidelidad, donde la gran mayoría de las religiones —no todas—, procuran que sus integrantes tengan una sola pareja, desde la religión judía, la religión cristiana, etcétera. ¿Qué sucede con la infidelidad?, que responde a muchas cuestiones y varía según el género; por ejemplo, por la simple atracción, es más frecuente que se dé en el hombre, en la mujer se da más por motivos psicológicos como el desquite, especialmente cuando sabe que su pareja tiene una relación. Según las últimas estadísticas, el porcentaje de hombres y mujeres infieles ya es más parejo, ya que antes era que dos de cada tres infieles eran hombres.

¿Qué sucede? Es el fenómeno de Internet en general, el uso de la tecnología en las relaciones humanas lo que permite ampliar hasta cierto punto los contactos sociales, porque una de las cosas que ofrece Internet es el anonimato; lo podemos ver con los chats, en el messenger, que podemos cambiar nuestro nombre, modificar nuestras identidades, en fin, Internet ofrece esta opción en primer lugar.

También ha cambiado hasta cierto punto la noción de la infidelidad, porque antes se consideraba que era necesario el contacto físico, y hoy con Internet ya no es necesario, simplemente bastan los mensajes que pueden ser signo de un involucramiento emocional y aunque las personas nunca se hayan visto, ya hay países que aceptan estos mensajes como prueba y causal de divorcio.

También existe un cambio en otras variables, por ejemplo, antes la vida sexual y familiar empezaba a edad más temprana: entre los 15 y los 20 años, la mujer tenía que casarse y empezar a tener hijos. Ahora se casa más grande y no se ve mal. Las relaciones sexuales se han ido transformando, antes era necesario un rito, un requisito, como la boda, ahora no lo es. Las parejas incluso duraban menos por las expectativas de vida, antes el hombre moría a los 50 años, ahora perece a los 70, la mujer lo mismo. Esto ha hecho más probable que por ejemplo aparezcan ciertos factores de insatisfacción, como puede la monotonía, la falta de variedad en la vida sexual, lo que muchas veces provoca que se busquen otros compañeros sexuales.

Sexo sin afecto

Se da esa transformación, y en un momento dado en la visión de la sexualidad se separa a veces lo físico de lo psicológico, ya no sólo se trata de hacer el amor porque tenemos una relación previa, sino que son cuestiones separadas, una cosa es tener relaciones sexuales, y otra, la relación personal. Esto ha ido permeando en la sociedad, y es algo de lo que está atrás de esas redes: la posibilidad del contacto sexual diferente sin el establecimiento de un compromiso, muchas veces sin ni siquiera intercambiar información, dijéramos, básica, a veces ni siquiera el nombre se da, se presentan con un nombre ficticio.

Una relación “no afectiva”, simple y sencillamente sexual…

Exacto, es una relación sólo sexual, que rompe la monotonía, y que, en un momento dado, ya depende de cada unión, que puede hasta favorecer o no a la misma pareja establecida, porque cada una de ellas tiene su propio índice o su propio rango de infidelidad. Hay quienes simplemente con que una persona vea a otra —los celos—, ya piensan que son infieles, en fin, cada pareja decide hasta qué punto o no va a considerar la infidelidad.

Hoy nos quejamos de tener una sociedad sin valores, con una gran desintegración familiar; ¿qué tanto inciden estas redes en favorecer ese tipo de situaciones?

Lo que se ha dado es que sí hay ciertos factores psicosociales que sí pueden intervenir en cuestiones de infidelidad, por ejemplo, es diferente si se trata de población urbana, si es población rural… son estudios que se han hecho en la misma Facultad de Psicología de la UNAM; también está el nivel de estudios, que interviene en la aceptación de la infidelidad, muchas veces las cuestiones religiosas, los valores de la propia comunidad, porque sabemos que a lo largo del tiempo se ha manejado que parte de la idiosincrasia del varón mexicano es ser mujeriego, borracho, parrandero, jugador.

Sin embargo, donde más se han empezado a dar estas cuestiones cibernéticas es en naciones más adelantadas, en países del primer mundo, por ejemplo, una de las páginas surge en Canadá, lo propone primero un canadiense, ya luego empieza a difundirse al resto del mundo y ya ha llegado a México.

¿Este tipo de servicios afectan la descomposición familiar?

No precisamente, porque la infidelidad se da generalmente por factores preexistentes, muchas veces en el varón sí es a veces más común que sea un encuentro fortuito; en la mujer casi siempre hay una preparación, se establece algún tipo de vínculo, y luego, donde sí se da el cambio es que con esta tecnología hay más mujeres que recurren a estos servicios. La insatisfacción en la vida de la pareja, los rencores, enojos y una vida sexual insatisfactoria, ya sea por la calidad o por la cantidad, son factores que intervienen más para que aparezca la infidelidad. Estas páginas facilitan la comunicación pero no son la causa primaria para que aparezca la infidelidad.

¿Hay confiabilidad?

¿Qué tan seguras pueden resultar estas páginas?

Como todo lo que es el Internet es inseguro, sabemos que aún los sistemas más seguros como son las páginas de militares, bancarios, etcétera, pueden ser jaqueados, entonces la mayoría de las personas no saben que hay bitácoras para entrar a Internet, cada servidor hace su relación, de dónde entra y a dónde se dirige la información. Te ofrecen la confidencialidad hasta cierto punto, porque siempre se puede investigar de dónde, cuál es el destino, cuál es el origen de esos intercambios.

En Internet realmente no tenemos nada seguro, se puede encriptar la información, se puede dar una cierta confiabilidad, pero no es del cien por ciento, de ninguna manera.

¿Está de acuerdo con este tipo de servicios?

Más que estar a favor o en contra, ésta es una realidad. Ya hemos visto que estas cuestiones se han prestado a abusos, como el caso del congresista demócrata estadounidense Anthony Weyner, quien al darse a conocer un escándalo de fotos sexuales pierde el puesto político. Se utiliza la tecnología para la comunicación humana en varios niveles, incluido el ámbito sexual, y va a seguir aumentando, como el fenómeno del cibersexo: contactos, imágenes, diálogos sexuales e incluso sensaciones a través de sensores que puedan dar una cierta sensación sexual. Es un fenómeno que va seguir desarrollándose.

Y mientras más tecnificado, el ser humano está cada vez más solo.

Así es. Lo que se puede decir de Internet es que acerca a las gentes lejanas y aleja a las personas cercanas, como la propia familia, la pareja, los amigos, como muchos adolescentes que hoy no tienen contacto con su familia ni siquiera con sus propios compañeros de la escuela pero tienen relación con todo el mundo.