Entrevista Manuel Molano/Director general adjunto del IMCO
Moisés Castillo
En Estados Unidos y en varios países europeos los “indignados” exhibieron lo que los políticos no quisieron ver: desequilibrio social y creciente concentración de la riqueza en pocas manos. Los miles de jóvenes universitarios en Nueva York, Francia, España, Grecia, Portugal e Italia tienen una certeza: las puertas están cerradas para los más aptos.
El capitalismo de la Unión Europea que combina generosos beneficios sociales y de salud, y un horario de trabajo razonable, aunado a periodos de vacaciones largos, una jubilación temprana y distribuciones del ingreso relativamente equitativas, ya no da para más.
Por ejemplo, el desempleo juvenil afecta a 21 por ciento de los ciudadanos de la UE y tiene una carga de 2 mil millones de euros por semana, poco más de uno por ciento de su Producto Interno Bruto.
“La situación actual para los jóvenes de muchos países de la Unión Europea se está volviendo dramática. Si no se toman medidas tajantes a nivel de la Unión y a nivel nacional, corremos el riesgo de perder a esta generación, lo que acarreará un gran costo económico y social”, dijo el comisario europeo de Empleo, Laszlo Andor.
Por otro lado, el pacto para reforzar la disciplina fiscal, alcanzado exactamente a 20 años de que se firmó el tratado que creó la Unión Europea, fue celebrado por los políticos, pero dejó abiertas dudas sobre su efectividad para atajar la peor crisis financiera en décadas en Europa.
Los 270 mil millones de dólares adicionales que se le darán al Fondo Monetario Internacional para apoyar con préstamos a los países en apuros, así como el fondo del Mecanismo Europeo de Estabilidad, que se pondrá en marcha en julio del año próximo, fueron considerados insuficientes por especialistas.
Asimismo, el presidente estadounidense Barack Obama advirtió: “Hay una crisis a corto plazo que tiene que resolverse… para asegurar que los mercados tengan confianza de que Europa respalda el euro”.
Obama está orgulloso de su historial para evitar que no sólo Estados Unidos sino el mundo entero sufriera un grave colapso financiero después del 2008. La hora de la verdad para Estados Unidos llegará hasta después de que la estabilidad financiera haya sido restaurada. El presidente Obama se enfrenta a la reelección, y los funcionarios europeos se quejan de que los resultados electorales son la principal preocupación de Obama.
Pero Washington no está completamente recuperado de la recesión. Cuando se analizan los pronósticos de los principales economistas de Estados Unidos, se percibe que en el cuarto trimestre de este año se tendrá el crecimiento del PIB más elevado desde el segundo trimestre del año pasado al llegar a 2.8 por ciento. Sin embargo, este ritmo no podrá sostenerse en el 2012 y las tasas nuevamente bajarán en el primer semestre del próximo año a un nivel cercano al 2 por ciento.
Según un análisis realizado por Bloomberg, la firma basada en Londres, el Standard Chartered Bank PLC fue colocado como el número uno del mundo en materia de pronóstico económico; en 2012 el mundo se partirá en dos: en el Occidente tendremos una era de bajo crecimiento y austeridad, mientras que en el Oriente se mantendrán tasas elevadas de inversión y seguirá adelante el crecimiento.
Este banco británico no considera imposible una recesión mundial en 2012, pero sí poco probable. Para que ocurra tendría que darse una combinación de pérdida de la confianza, un choque externo y errores políticos.
Para México y América Latina en general visualizan para el 2012 una etapa larga de política monetaria laxa y probablemente un mejor comportamiento en materia de crecimiento que en otras áreas de Occidente.
En este sentido, el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas estimó que la economía mexicana crecerá 3.25% durante 2012, menor al 3.8% de este año, y pidió a los aspirantes a la Presidencia de la República buscar el crecimiento que requiere el país.
Para Manuel Molano, Director General Adjunto del Instituto Mexicano para la Competitividad A. C. (IMCO), las turbulencias económicas en Estados Unidos y en Europa podrán ser una inmejorable oportunidad de crecimiento para México.
El maestro en economía por el Imperial College de la Universidad de Londres y economista del ITAM, asegura que nuestro país está preparado para cualquier diluvio financiero.
“Es una enorme oportunidad. Para la región TLCAN es un aprendizaje muy importante lo que está pasando en Europa. Tendríamos que ver dónde están los puntos virtuosos de la Unión Europea. El punto más sobresaliente de la UE es la libre movilidad del trabajo. Lo que fue un grave error fue el tema de la moneda en común porque, si no hay un mecanismo de coordinación fiscal entre las economías, no se puede obligar a que dejen de acumular déficit.”
Consecuencias del caos
¿De qué forma puede afectar a nuestra economía el desorden financiero que se vive principalmente en la Unión Europea?
Cuando hay turbulencia en los mercados financieros las cosas se complican para todos los países, porque las vías de contagio en una economía globalizada son múltiples. México tiene un sistema de pagos, una banca muy abierta al extranjero y eso tiene una gran ventaja que te permite traer capital de todas partes del mundo y ése ha sido el caso en los últimos diez años. Pero también hay una gran complicación y es que también te hace vulnerable a las crisis de deuda que puedan ocurrir en el planeta. En el caso de Estados Unidos, la crisis de deuda está mayormente resuelta. En 2008 tuvieron sus episodios graves y complicados. Hemos visto una recuperación débil de la economía americana, sin embargo, ya no hay el problema grave de solvencia que tenían.
¿Cuáles son los escenarios que el gobierno mexicano debe contemplar?
Primero, ¿quién es nuestro principal competidor en Estados Unidos? China. El país asiático tuvo su tipo de cambio subvaluado por demasiado tiempo, el tipo de cambio del yuan tendrá que apreciarse necesariamente, porque estuvo demasiado tiempo artificialmente deprimido y China ya no lo puede sostener. Su esquema de balanza de pagos obliga a que tengan cierta apreciación cambiara. Nosotros no. México ha tenido un tipo de cambio flexible desde la crisis del 94-95 hasta esta fecha. Eso nos da muchas posibilidades de ganarle terreno a los chinos en el mercado norteamericano y 2011 ha sido un año emblemático en ese sentido.
Sin embargo el caso europeo es más complejo…
Lo que vemos es insolvencia de economías como la griega y la portuguesa, complicaciones en la calidad crediticia en España e Italia, efectos colaterales de la crisis en economías como la irlandesa, que ha hecho la mayor parte de su ajuste y muy pronto volverá a crecer. ¿En qué nos puede afectar en México? Con la gran cantidad de bancos europeos en México podremos tener una posible vía de contagio y complicaciones. Sin embargo, cuando se deprime la economía europea nosotros también competimos con ellos en algunos nichos de la economía mundial y eso nos debería dar algunas perspectivas de crecimiento. Nuestro esquema de tipo de cambio flexible nos ha permitido acumular reservas, generando bajar el costo del financiamiento de la economía y ha permitido crear los grandes proyectos de infraestructura.
Y en México, ¿qué pasará?
¿Qué cosas debe cuidar la autoridad mexicana?
La crisis en materia de seguridad pública probablemente es la amenaza más grave que tenemos enfrente y tenemos que repensarla en términos de estrategia. Otra cosa tiene que ver con el envejecimiento de nuestra población en un proceso de más largo plazo, la complicación de nuestro mercado laboral para absorber a toda la gente que quiere trabajar y la muy baja productividad de la economía. La productividad media de un mexicano, si tomamos el salario como referencia, ronda los 3 mil 350 pesos al mes. Y esto es verdaderamente bajo. Cuando uno observa los números uno cuenta que de una fuerza laboral de 50 millones de personas, 38.5 millones no tienen ningún oficio o profesión. Esta condición de “mil usos”, donde tienen poca preparación para el trabajo y hacen una diversidad de labores dependiendo de lo que se ofrezca en la temporada, hace que tengan una baja productividad.
¿Cuáles son los retos que tendrá la economía mexicana en el corto plazo?
Hacer productiva precisamente a toda esa gente. Creo que no nos debería preocupar enormemente el tema europeo, excepto por la vía de contagio del sector financiero. En términos de crecimiento económico, México puede seguir creciendo porque le estamos ganando mercado a los chinos, porque ellos decidieron mantener subvaluada su moneda los últimos 15 años y nosotros preferimos tener un tipo de cambio flexible. Eso nos permitió hacer acomodos en nuestra estructura económica que ellos no pudieron hacer y ahorita ellos tienen que revaluar la moneda.
En el caso europeo, ¿cuáles son las alternativas reales que tiene la Unión Europea?
En una economía que tiene su propia moneda esto se resuelve por la vía de la depreciación cambiaria, la expansión monetaria y del impuesto inflacionario. En Grecia no pueden hacer esto, ni en Portugal, porque no depende de ellos la emisión de moneda. Creo que el futuro para el euro no es muy bueno, ocurrirá un fenómeno en donde el Banco Central Europeo o tendrá que emitir más papel moneda y diluir la deuda de estas economías insolventes por la vía de la inflación, o un tratado que permita una mejor coordinación de las economías de la zona euro. Pero esto se ve muy complicado. La canciller Merkel está apostando demasiado fuerte a la unión monetaria como punto de cohesión de la UE. Tendría que ser más flexible en esto, creo que la UE en lo político, en lo laboral, en la libre movilidad de las personas es muy virtuosa. En términos de la unión monetaria es bastante complicado.
Por otro lado, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos confirmó que México es el segundo país más desigual entre los miembros del organismo internacional; ¿qué le dice esta revelación preocupante?
La desigualdad que ha resultado en México tiene que ver con que usted y yo estudiamos más, utilizamos dispositivos electrónicos, usamos las redes de comunicación, tenemos a nuestra disposición una importante cantidad de recursos tecnológicos parecidos a los del mundo desarrollado, y los individuos poco preparados, que son la mayor parte de nuestros trabajadores, no. Ellos siguen en la economía de principios del siglo XX: en donde la única manera de ganarse la vida son sus brazos, sus piernas y su fuerza física. No involucran en lo más mínimo las ideas. Mientras sigamos teniendo a esa gente en esa condición la disparidad se va hacer más grande.
¿Cómo calificaría el gobierno de Felipe Calderón en materia económica?
¿Fue sólo el sexenio de Calderón? Tenemos un instinto presidencialista en México que nos hace pensar que las decisiones todavía se toman en Los Pinos. Creo que es el sexenio de Calderón, de Beltrones, de Peña Nieto, de Ebrard, del Poder Judicial y es el sexenio del narco. Tenemos que repensar nuestro esquema político y repensar nuestro esquema de acuerdos para poner a funcionar la economía. Es muy claro lo que se tiene que hacer, las reformas estructurales ahí están. Países de un nivel de desarrollo parecido al de México, como Brasil, las han echado a andar, no han comprometido su soberanía nacional y tienen un orden de magnitud mayor que el nuestro en inversiones, atracción de capitales y están creciendo a tasas altísimas.
¿México está preparado para estas turbulencias en Estados Unidos y en la Unión Europea?
Seguro. Pediría a los candidatos presidenciales que sean muy cuidadosos en no cambiar el arreglo macroeconómico actual, está funcionando y muy bien. Nos falta este costo de financiamiento muy bajo que ha obtenido la economía mexicana a partir de la acumulación de reservas y que ha permitido que se desarrollen créditos al consumo y se desarrollen créditos hipotecarios, que eso se traslade a la pequeña y mediana empresa. Pero la solución esta afuera del sector financiero, la solución está en sí misma en la pequeña y mediana empresa. Tenemos que profesionalizarla, hacerla eficiente, tenemos que meterle capital humano, meterle tecnología. Si logramos hacer eso, vamos a tener un país con cambios rápidamente.
