Miseria, desigualdad e ignorancia
Alfredo Ríos Camarena
Cuando se publiquen estas líneas, se estarán abriendo las puertas del nuevo año 2012; un nuevo capítulo, que ofrece un panorama francamente desolador: la desigualdad, la miseria y la ignorancia aprisionan a millones de seres humanos; mientras una minoría superprivilegiada de menos del 1% de la población mundial concentra más del 50% de la riqueza, y su poder adquisitivo rebasa la proporción de cualquier mercado, por ello, tiene que inventar lujos absurdos como yates, aviones, islas paradisiacas, joyas y mercancías que sólo unos pueden adquirir.
Se ha creado un mundo de grandes brechas, al parecer insalvables, pues a lo largo de los últimos lustros ha surgido un sistema económico, el del neoliberalismo globalizador, que ha debilitado las estructuras sociales, sin embargo, se encuentra en su etapa más crítica. Los sistemas económicos y políticos padecen de esta patología, al parecer incurable, y sin encontrársele una posible solución, acaso, ¿los países nórdicos-escandinavos son la única pequeña excepción en todo el globo terráqueo?
El sueño del marxismo quedó derrumbado, ya que Vladímir Ilich Lenin consideraba que la etapa final del capitalismo era el imperialismo, pero esta teoría fracasó, pues su pronóstico no era real, habían pasado muy pocos años desde que la Revolución Soviética triunfó, y faltan muchos más de crisis capitalista para cambiar el sistema, que tiene como motor el lucro y la acumulación de la riqueza.
Este año que se inicia, sin embargo, apunta no sólo a una de las crisis económicas que enfrenta el monetarismo en la Unión Europea y en los Estados Unidos, pues se pretende ignorar el origen de la riqueza, es decir, el trabajo y la producción, y en su lugar, se establece el dominio del poder y del dinero en una economía especulativa, donde la teoría del valor perdió su sentido, y el dinero se reproduce como en un casino, sin guardar la relación que debería tener con los elementos ya mencionados: el trabajo y la producción.
Frente a este fenómeno se ha iniciado la llamada revolución cibernética, que ha puesto de pie a cientos de miles de jóvenes en todo el planeta, que bajo el nombre genérico de indignados, combaten la injusticia del sistema económico; por otra parte, en el mundo árabe, se ha despertado una nueva conciencia, que en pocos meses ha cambiado la geopolítica mundial; la guerra por el petróleo y los energéticos sigue siendo fundamental, pero pocos pensadores, filósofos, sociólogos y politólogos encuentran una solución a este enigma brutal de nuestro tiempo, a lo más que llegan es a proponer el llamado Estado de bienestar apoyado en la teoría política de la social democracia.
Este año también será de gran importancia política para los mexicanos; se celebrarán dos procesos políticos que nos incumben, uno de manera indirecta y otro directamente: la sucesión presidencial en Estados Unidos, al parecer se resolverá con un nuevo triunfo del Partido Demócrata a favor del presidente Obama, a pesar de la resistencia conservadora, cuyo principal paradigma es el Tea Party; en México, también tendremos elecciones presidenciales, y todo parece apuntar a la victoria del Partido Revolucionario Institucional y de su candidato presidencial, Enrique Peña Nieto.
No obstante, se requiere un proceso maduro de explicación de nuestra circunstancia económica y política, y también, de las posibles soluciones a los graves problemas de inseguridad, del desempleo, de la ignorancia y de la miseria colectiva.
El año 2012 se ve en el horizonte complicado y difícil, a pesar de ello, surge también un espíritu esperanzador, que nos permitirá romper viejas y anquilosadas estructuras, para darle a nuestra democracia el contenido social que la Constitución de la República ordena como paradigma fundamental.
Como quiera que sea, afrontaremos un año difícil, pero la voluntad y el patriotismo de los mexicanos sabrá enfrentarlo con inteligencia y talento.
A pesar de todo, feliz año 2012.
