Gabriel Gutiérrez

En 2010 la TNS Research Interntational realizó el estudio de Navidad con el fin de conocer qué es lo que los mexicanos se proponen hacer el siguiente año. Los principales propósitos que tenemos en mente son: 65 por ciento comenzará a ahorrar dinero; 58 por ciento comenzará a llevar a cabo sus propósitos de año nuevo; 57 por ciento hará ejercicio para mejorar su salud y condición física; 48 por ciento llevará una dieta balanceada para mejorar sus salud, 4 por ciento no ha pensado aún sus propósitos.

Lo cierto es que comenzar un año nuevo sugiere nuevas oportunidades para que nos vaya mejor, y cuidar más nuestra salud a través de dejar de fumar, adelgazar o hacer ejercicio. Asimismo queremos aprender otros idiomas estudiar un idioma, o aprender habilidades nuevas.

El problema es que buscamos conseguir esos cambios a base de fuerza de voluntad y por eso fracasamos o el esfuerzo solo dura una semana o un mes máximo. Se deja de ir al gimnasio, se vuelven a comprar cigarros, a comer de la misma forma desequilibrada o a beber.

La realidad es que cambiar no es complicado, recuerde que si lleva años sin hacer deporte es muy difícil de la noche a la mañana levantarse a las 6 am para ir al gimnasio a diario o si lleva 20 años fumando dejarlo de un día para otro.
La clave no es tratar con solo con fuerza de voluntad, sino de transformar los hábitos. Uno no se lava los dientes o se baña, no voluntad, sino porque es lo que hace de manera rutinaria. El hombre es un animal de costumbres, así que se trata de convertir nuestro propósito en una costumbre.

Aquí hay siete claves para conseguirlo: no persiga lo que no necesita; haga pocos propósitos y limítese a cumplir solo esos; defina con claridad cada objetivo (si es sedentario, no pretenda correr una maratón en un mes); destine tiempo y dinero para conseguirlo (que la falta de ambos no se convierta en un pretexto para fracasar); manténgalos siempre presentes (no los deje en segundo lugar).