A los 80 años de edad, el arquitecto mexicano más reconocido a nivel internacional, Ricardo Legorreta Vilchis,  quien recibiera este año el Premio Internacional de las Artes por parte del emperador japonés Akihito Tsugu-no-Miya, murió este viernes en la ciudad de México.

A lo largo 50 años de trabajo, Legorreta Vilchis desarrolló obras como el Papalote Museo del Niño, el Museo Laberinto de las Ciencias y Artes, la Escuela Nacional de Artes Plásticas La Esmeralda, el Conjunto Juárez y Plaza Juárez, entre muchas obras, por las que recibió un serie de galardones internacionales.

Egresado de la UNAM en 1952, Legorreta consideraba que la arquitectura tiene mucho que ver con el arte “creo que un edificio es casi una escultura, la estética y la creación de ambientes es la esencia”, señalaba en una entrevista para el diario Excelsior.

Nacido en la Ciudad de México, Ricardo Legorreta siempre se declaró orgulloso de su raíces y pugnaba por recuperar el orgullo de ser mexicano. Reconocía la influencia en su obra de Luis Barragán, de Jesús Reyes, del estadounidense Louis Kahn y puntualizaba “creo que la principal influencia del arquitecto se da viajando. Al viajar ves y copias, el verdadero talento es tomar lo que te rodea y dar un paso adelante”.

Hasta el final de su vida se mantuvo activo, hombre incansable, apasionado, se definía como un hacedor de sueños “me los han contado desde que nací, pero pienso que la edad está en la mente, en tus ideas y en tu pasión. Creo que si no tuviera la pasión por la arquitectura muy probablemente ya me hubiera muerto”.

Descanse en paz