-Epistolario de Alma Reed y Carrillo Puerto, rescatado, y mínima
encuesta sobre libros preferidos de jóvenes que sí les gusta leer
En la crónica de Edgar Díaz Yáñez, se relata la mesa redonda en que coincidieron el escritor Carlos Fuentes, el poeta José Emilio Pacheco y el pintor Vicente Rojo con Fernando Canales, administrador del diario Novedades y el empresario Carlos Slim, con el escritor Vicente Quirarte como moderador, para el homenaje, a cien años de su nacimiento, de Fernando Benítez, quien fue periodista, antropólogo, novelista, dramaturgo, historiador, cronista y director de memorables suplementos culturales. El escenario: la sala principal del Palacio de Bellas Artes. Una exposición, con más de 50 fotos, objetos personales e innumerables documentos personales de Benítez, permanecerá, abierta al público, en la sala Adamo Boari del mismo Palacio de Bellas Artes. Fue un festejo, que este grupo de cercanos amigos, recordaran a Fernando Benítez, con cariño, nostalgia y humor.
En otro comentario se califica a Fernando Vallejo como escritor extremo, porque lo es ya que no le teme a la obscenidad o a la blasfemia, ni a pensar a contracorriente, pero, sobre todo, porque su prosa, cuidada con precisión de gramático, corre todos los riesgos para alcanzar lo perfecto. El colombiano, ya nacionalizado mexicano, por lo que ya empezó a hablar mal de México y no sólo de su país natal, obtuvo el Premio de Literatura en Lenguas Romances que otorga la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
Miguel Capistrán, a quien le organizaremos un mitote en este suplemento de La cultura hoy, mañana y siempre el día que ingrese formalmente a la Academia de la Lengua, nos regala el texto, que leyó precisamente en la FIL; de Guadalajara, sobre el libro en que Michael K. Schuessler y Amparo Gómez, rescataron las cartas del legendario gobernador Felipe Carrillo Puerto y Alma Reed, la no menos legendaria periodista estadounidense para la cual, a petición del político, Ricardo Palmerín compuso Peregrina. Sí, la de ojos claros y divinos, la del semblante encantador y mejillas encendidas de arrebol.
Una encuesta, previa al dislate de Peña Nieto, revela libros preferidos por tres grupos de estudiantes de la UNAM. Y ahí aparecen, en los primeros lugares, dos de los participantes en el homenaje a Fernando Benítez: José Emilio Pacheco (tercer lugar) y Carlos Fuentes (en honroso quinto). Si usted lee el texto, sabrá, además, que Poe quedó en segundo lugar, y que Pacheco empató con Cervantes. En el comentario no se menciona que Sófocles obtuvo dos votos, lo cual no está tan mal, porque empató con Homero, con Ovidio y con Dante. Sófocles y por eso lo rescatamos en esta presentación pertenece al género de la tragedia, vale decir al teatro. La dispersión de los autores preferidos por los estudiantes obedece a que, como he venido denunciando en este suplemento, la enseñanza de la literatura está al garete.
