Gonzalo Valdés  Medellín

El año 2012 llegó llevándose a varios personajes del ámbito teatral que, ya desde diciembre del año pasado había visto la partida de Pedro Armendáriz quien, si bien tuvo una trayectoria brillante en el cine y la televisión, también desempeñó labores en el teatro. Y así, en la primera semana de enero, los actores Alfredo Sevilla y Miguel Couturier, y el productor de teatro comercial Fernando Junco fallecieron, como confirmando una triste regla de tres. Al Gordo Sevilla, espléndido actor de extracción universitaria, se le recuerda en no pocos memorables montajes bajo la dirección de destacados directores de México; actuó en La noche de Hernán Cortés de Vicente Leñero. Couturier llevó a cabo una amplia trayectoria en los medios electrónicos, destacando en el doblaje y, en los últimos años, en teatro, en la obra El diario de Ana Frank y en El último verano de Sarah Bernhardt que co-dirigió y actuó con Teresa Selma y constituyó su último trabajo teatral, justo meses antes de su reciente deceso. Junco fue un productor comercial cuya virtud estribó en dar trabajo continuamente al gremio del espectáculo, con obras de corte televisivo donde figuras de la pantalla casera actuaban y recorrían en giras siempre muy exitosas, muchos lugares de la República. Otras defunciones del 2011 fueron las de los coreógrafos Enrique Sánchez Tovar y Michel Descombey, así como del primerísimo actor Guillermo Zarur, a quien se le recordará siempre por sus impactantes actuaciones en obras como El candidato de Dios de Luis G. Basurto y El vestidor del surafricano Ronald Harwood, así como por su inolvidable creación del mayordomo perverso en la teleserie Rina, en los años setenta, al lado de Ofelia Medina, Carlos Ancira, Rosa María Moreno, Enrique Álvarez Félix y María Rubio. Este 2012 viene antecedido por una amplia actividad teatral que se desempeñó el año pasado en provincia, destacándose en Puebla, Un hogar sólido, obra cumbre de Elena Garro, con las brillantes actuaciones de Faustino Ríos, Jonathan Jiménez, Coral Alarcón y Norma Sánchez, entre otros, bajo la dirección de Isabel Cristina Flores. En Querétaro el infatigable creador Javier Velázquez estrenó A veces la muerte, y prosiguió con sus espectáculos Josefa íntima y The Bookman. El teatro alternativo, emergente, joven, tuvo muy buena presencia y la mantendrá este año, con obras de incisiva factura, caso de Ensayo para cortar cabezas donde los actores Alex Perea, Emmanuel Orenday y Guillermo Avilán encarnando a Orestes, Paris y Prometeo, con asesoría del dramaturgo Mauricio Pichardo, han dado forma a los planteamientos escénicos de Eric Morales, reanimando una revisión actual de dichos personajes clásicos. Esperamos también la reposición de Primavera salvaje de Arnold Wesker, dirigida por Otto Minera y con la actuación de Emoé de la Parra, sin duda una de las más interesantes y logradas puestas del 2011. También se espera la reposición de Café des-k-feinado de Antón Araiza, actor, autor y director que con esta puesta ha celebrado un éxito rotundo en varios espacios alternativos del df, fincándose como una de las jóvenes presencias más inquietantes y propositivas del ámbito teatral contemporáneo. Y Cirko de Mente, la ejemplar corporación circense escénica, capitaneada por la joven creadora mexicana Andrea Peláez, continuará haciendo las delicias de chicos y grandes con su generoso abanico de títulos, ese intenso conglomerado de propuestas que siempre provocan placer y reflexión en el espectador, y que toda vez se renueva en aras de un arte de vanguardia propio de nuestro tiempo, un arte auténtico, genuino, trascendente, el que México merece, espera y agradece cuando surgen innovadoras iniciativas como Cirko de Mente.