El PRI estatal requiere cirugía mayor
A Morelos se le puede aplicar el refrán de “tan cerca de la ciudad de México y tan olvidado por ésta”.
En los últimos cuatro lustros, su estancamiento ha sido notorio y lamentable. Los gobiernos priistas, perredistas (municipales) y panistas no han estado a la altura de los retos de esta entidad. La falta de experiencia, el desconocimiento de sus regiones, municipios y sus respectivas carencias y problemas han permitido que florezca la delincuencia que hoy día tiene asolado a todo el territorio morelense.
Como en la mayoría de los estados de la república, los candidatos de los partidos políticos a ocupar los cargos de elección popular obedecen más a compromisos y complicidades políticas, económicas y, aún más grave, delincuenciales, que a sus capacidades.
¿No hay hombres y mujeres en Morelos con trayectoria pública, capaces, honestos, preparados con experiencia y que conozcan profundamente los problemas, carencias y necesidades del estado? Mi respuesta es que sí los hay, basta con ver cuál es la trayectoria de muchos personajes que han participado en la política, en el servicio público, en la academia, en las universidades y han salido limpios, con conducta intachable, gran experiencia y con el conocimiento pleno de lo que es y significa el manejo correcto y adecuado de la cosa pública.
Morelos no puede seguir experimentando con gobiernos que se han dedicado a otras lamentables cosas, menos a gobernar.
Los morelenses piden un gobierno honesto, con experiencia, con conocimiento de sus problemas, que tenga la capacidad de conducirlo a otras etapas de progreso y superación; quiere y necesita desarrollo, empleos, inversión, tranquilidad, paz y seguridad, no quiere vivir en la zozobra, en el terror que paraliza toda acción.
Morelos merece otro tipo de gobernantes, los comprometidos no con sus bolsillos, sino con su pueblo.
El gran compromiso que tienen los partidos políticos y sus dirigentes es postular a los mejores hombres y mujeres que reúnan las cualidades mencionadas, no sólo por Morelos, sino por México. No más improvisados, no más juegos con el destino y futuro de los habitantes de Morelos. Los momentos vivimos deben hacernos reflexionar y volvernos solidarios con los morelenses, postulando al que garantice el presente y futuro de Morelos.
El PRI estatal requiere de cirugía mayor, desde hace varios años va en decadencia gracias al perfil y desprestigio de sus dirigentes en los que nadie cree; me da vergüenza y terror que vaya a ser el candidato su presidente actual o el presidente municipal de Cuernavaca.
Hay mejores alternativas; basta ver la trayectoria política de Morales Barud o David Jiménez, entre otros, para saber que opciones de prestigio sí tienen.
Ojalá y el presidente nacional del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, mande a un delegado de lujo para que le investigue a fondo y le haga un diagnóstico de la entidad, objetivo e imparcial; de lo contrario hay riesgo latente de volver a perder.
El Justiciero
