Perverso proyecto

Marco Antonio Aguilar Cortés

Morelia.- Como un “signo ominoso” califica el periódico estadunidense The Washington Post las elecciones celebradas en Michoacán durante el año 2011. La nota se ve inducida por el jerarca del panismo en el país, pues el razonamiento básico lo centran en que no puede ser posible que haya perdido la gubernatura del estado Luisa María Calderón Hinojosa, cuando “las encuestas mostraban a la hermana del presidente con una sólida ventaja”.

En esa información parece ignorar, quien redactó ese doloso comentario, que el ejecutivo federal gastó demasiados millones de pesos en comprar, todo lo comprable, a efecto de que su hermana Luisa María fuera la gobernadora. Así, la mano negra más notable estuvo a cargo del operativo Cocoa, la que pagaba caras encuestas para su contentillo.

En los Estados Unidos deberían saber que si la mayoría de los michoacanos votamos por el PRI es porque nos tienen irritados dos pésimos gobiernos: el federal, que ha sido panista desde hace casi 12 años; y, el estatal que ha sido perredista por 10 años consecutivos. Y, además, nuestro voto fue así porque se postuló a un michoacano con prestigio, honorable y trabajador, a Fausto Vallejo Figueroa.

Sin embargo, el motivador de ese mensaje periodístico asevera que el crimen organizado influyó en ese proceso electivo, pero sin señalar ni aportar pruebas, sino sólo agregando, con intencionada perversidad, que “esto puede pasar en las elecciones presidenciales del próximo verano”.

Debe también saberse, y considerarse, que la reciente nulidad de la elección en Morelia la declaró, formalmente, un tribunal regional electoral; pero, en el fondo, la aprestó el presidente Felipe Calderón Hinojosa, como real líder del PAN.

Y no por utilizar ilegalmente a un tribunal electoral, el odio y la venganza de Felipe Calderón en contra de Michoacán, y de los michoacanos, son menos groseros.

En esa elección municipal si alguien violó la Carta Magna, y las leyes electorales reglamentarias, fueron los panistas, generando condiciones de iniquidad en la contienda, en todos los órdenes. Y con cinismo, el violador se dijo violado; como si Goliat hubiera acusado a David, en ese combate bíblico, de tener ventaja en la pelea.

Así que por los calzones del presidente Calderón Hinojosa, y no por los de un boxeador, se sentenció a repetir dicho proceso electoral, a costa y a desgaste de los morelianos. Y los morelianos nos estamos preparando para volver a vencer a Felipe Calderón, aunque invierta en la campaña del PAN muchos cientos de millones de pesos del erario federal o de alguno de sus amigos y cómplices empresarios.

Porque realmente los morelianos somos los agredidos y atracados. Nuestro voto, ejercido de manera libre, fue el que se nulificó, sin considerar que se contaron, públicamente, voto por voto. Pero este resolutivo de nulidad de la elección de Morelia sólo es un previo ensayo para el perverso proyecto a ejecutar en la nulidad de elecciones del 2012.

Con ilegalidades y absurdos se declaró esa nulidad. Pero no se castigó al boxeador, ni a la cadena televisora que trasmitió la pelea ni al gobierno federal que autorizó esa recepción. Se castigó a los votantes michoacanos. Su culpa, según el presidente Calderón, el PAN, y ese tribunal electoral tan dependiente del ejecutivo federal, fue que los ciudadanos michoacanos encendimos todos la televisión en ese canal, nos pusimos a ver esa pelea boxística exclusivamente para ver el escudo del PRI en los calzones del pugilista que, según la versión panista fue lo único que nos convenció a votar como lo hicimos.

Eso es faltarnos al respeto a los michoacanos, ya que nos califican como descerebrados que sólo emitimos nuestro voto ciudadano movidos por lo que lleve pegado el calzoncillo de algún boxeador, o lo que nos emita la TV por cable.

Todos los autoritarismos se buscan, o se inventan, a un enemigo; requieren de alguien que explique y justifique su hacer dictatorial, o sus omisiones ilícitas.

Nadie que tenga inteligencia, y valores éticos, está a favor de ninguna organización criminal; empero, nadie tampoco acepta que el autoritarismo gubernativo, que quiso imponer a su hermana como gobernadora de Michoacán, señale que quienes no votamos por ella, obedecimos a la influencia del crimen organizado. ¡Esta mentira nos ofende!

Pero el objetivo del presidente Calderón, con esa táctica malosa, es afectar a la elección presidencial de este año que transcurre. La distorsionada lógica del ejecutivo federal es que la delincuencia organizada determinará que el PRI o el PRD ganen. Unicamente el candidato del PAN estará exento de esa culpa.

Ante esa forma absurda de pensar debemos recordarle al presidente Calderón que es al Poder Ejecutivo federal, que él representa, quien tiene bajo su responsabilidad la lucha en contra de ese crimen organizado, y que el crecimiento de éste es el fiel reflejo de la ineptitud, corrupción, y flojera del gobierno que encabeza.

En fin, el voto de los ciudadanos de México derrotará a ese avieso propósito presidencial.