En su primera fase, en el DF; luego, a nivel nacional

Carlos Jiménez Macías

¡Quince años! En otra edad y en otros tiempos, lo hubiéramos festejado con banquete y mariachis. Pero son tiempos de austeridad…

El hecho es que hace quince años la Comisión de Radio, Televisión y Cinematografía del Congreso comenzó las gestiones para constituir un canal de televisión propio. Y así fue. No pasaron dos meses sin que nuestra señal empezara a enriquecer a la opinión pública con trasmisiones del Congreso mexicano.

Mucho tuvo que ver la Cámara Nacional de la Industria de la Televisión por Cable para el milagro: en virtud de un acuerdo, la Canitec puso a disposición del Congreso su infraestructura técnica para que a través de un segmento satelital se trasmitiera el Canal Legislativo mediante sistemas de cable de muy amplia cobertura en forma gratuita y sin reserva alguna por todo el país.

Claro, hubo que legislar, reformar la ley orgánica del Congreso en la parte alusiva al estatuto jurídico del Canal y a las reglas de operación de su órgano rector, la Comisión Bicamaral. De esta manera, hoy podemos decir con orgullo que el Canal del Congreso está por cumplir catorce años de existencia y más de diez años de trasmisiones ininterrumpidas.

Faltaba algo, y ese algo era de primordial importancia: una señal abierta al alcance de todos los mexicanos. No fue fácil conseguirlo; hubo que esperar hasta marzo del 2010 para que la Comisión Federal de Comunicaciones, la famosa Cofetel, otorgara el permiso para instalar y operar la señal digital abierta del Canal de Televisión del Congreso de la Unión en la ciudad de México y su área metropolitana.

En ese sentido, la historia del canal sigue cosechando éxitos, pues el pasado 18 de enero el Congreso de la Unión y el Canal 22 firmaron un convenio de colaboración que permitirá al Canal Legislativo trasmitir pronto —muy pronto— en señal abierta digital en toda la zona metropolitana, primer paso para lograr, así lo esperamos, una cobertura total a nivel nacional.

Sin duda se trata de un gran avance para la democracia, la transparencia y la rendición de cuentas en nuestro país. Imaginemos un territorio donde millones de personas podrán sintonizar el canal sin necesidad de contratar con alguna compañía de televisión por cable o satelital.

Por fin, habrá la posibilidad de que más ciudadanos, sin costo de por medio, puedan ser testigos del desahogo de las sesiones de ambas cámaras, de las reuniones de comisiones, los encuentros diplomáticos, los noticieros y de toda una programación cultural y educativa que está diseñada en beneficio de la sociedad.

Servirá también para juzgar y evaluar, sin manipulación alguna, a su legislador, pues será un recurso directo y muy valioso de la ciudadanía para allegarse de más información, por ende, podremos terminar con los prejuicios y noticias dolosas que a veces imponen los poderes fácticos.

El Canal del Congreso durante toda su existencia se ha conducido de manera responsable y objetiva trasmitiendo los hechos más trascendentales de la vida parlamentaria y lo seguirá haciendo, sólo que ahora su auditorio crecerá por millones de mexicanos que no tenían acceso a los sistemas tradicionales de paga.

Por todo lo anterior, hago un abierto reconocimiento a mis compañeros legisladores de la Comisión Bicamaral, a los órganos de gobierno de ambas cámaras y a la directora general del Canal del Congreso, así como un sincero agradecimiento por el espléndido apoyo recibido por parte de las titulares del Conaculta y Canal 22 en la suma de todos los esfuerzos para hacer realidad, esperemos que muy pronto, la puesta en marcha de la anhelada señal abierta del Congreso…