El gobierno capitalino gastará unos 138 mil millones de pesos
Carlo Pizano Salinas
El pasado 24 de diciembre, al medio día, algunos diputados desvelados, los menos, y el resto de los integrantes de la V Legislatura de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal aprobaron el Presupuesto de Egresos para el Distrito Federal.
Conforme al decreto publicado en la Gaceta Oficial el 30 del mes pasado, la ciudad de México erogará en números redondos 138 mil millones de pesos. Esta cifra es mayor en 0.75% comparándolo con lo que se ejerció el año pasado.
El jefe de Gobierno había enviado en noviembre una iniciativa de ley de ingresos, con una caída en la recaudación pretextando la eliminación de la tenencia y un escenario económico de menor crecimiento como en realidad se prevé.
Sorprendentemente, la Comisión de Hacienda, presidida por la diputada perredista Valentina Batres, revisó los ingresos a la alza en rubros que el PAN había detectado no estaban contemplados como lo son ingresos de algunas paraestatales.
Los mal pensados, que a veces aciertan, afirman que el Gobierno del Distrito Federal mandó un escenario de ingresos castigado para que después los “inesperados” excedentes fuesen gastados sin la limitación del presupuesto respectivo.
A pesar de esta inusual corrección de la plana, pareciera que los ciudadanos no tienen mucho que celebrar con este presupuesto. Lo que se ha vuelto una tendencia desde la administración de Marcelo Ebrard es que la autoridad más cercana a los capitalinos, que son las delegaciones, cada vez gastan menos del presupuesto de la ciudad.
Para este año su reducción es de más de 75 millones de pesos comparado con el 2011, representando sólo el 17.01% cuando en 2007 se les asignaba el 20% del mismo.
Un ex compañero de partido y ex legislador de la ALDF afirmaba que si cerraba dicho órgano legislativo un año, la ciudad seguiría funcionando igual. Dicho argumento tiene mucho de razón, la Asamblea Legislativa no legisla con calidad y sin embargo para este 2012 gastará 25% más que el año pasado.
En donde debieran existir aumentos es en el Poder Judicial de la ciudad de México, a pesar de la opacidad con que se maneja, sin embargo, para este año el Consejo de la Judicatura seguirá gastando los mismos 169 millones de pesos y el Tribunal Superior de Justicia tiene apenas un aumento del .8%.
Hay un incremento de más del 80% en el presupuesto del Instituto Electoral del Distrito Federal, que pareciera justificarlo el proceso electoral, pero resulta de todos modos muy alto el aumento de un año para otro.
Lo que puedo afirmar por ser testigo y actor presencial es que la Asamblea Legislativa debería cambiar su nombre, al menos durante esta V Legislatura a Oficialía Legislativa. Durante las discusiones del presupuesto, no se realizó un análisis de las políticas públicas del Distrito Federal que están generando bienestar o de aquellas acciones y programas que deben ser eliminados por ineficaces.
La Asamblea, a diferencia de la Cámara de Diputados no tiene órganos especializados para el análisis de los ingresos y el presupuesto, lo que la coloca en desventaja del Gobierno del Distrito Federal.
Esperemos que las elecciones del 2012 cambien el panorama.
