Juan José Reyes

En nuestros días todo parece imbricarse al tiempo en que la corrección política parece afirmar que toda opinión merece ser respetada, de lo que resulta que hay una sobrepoblación de especialistas. Los que se dedican de modo profesional a formular y expresar comentarios acerca de la vida política se piensan desde luego expertos en asuntos de comunicación y poseedores además de opiniones por lo menos ingeniosas sobre asuntos del arte, el deporte, la moda. Muy su derecho, aunque estaría por verse si tanto derecho hay cuando el campo se amplía y de la posesión legítima de los puntos de vista se pretende pasar al valor del derecho a expresar públicamente aquellos puntos de vista. Aquel valor ha de estar en la calidad de las opiniones. En la calidad, no en su verdad, que será siempre discutible. El comentarista ha de ser serio, profesional, sin duda, pero a la vez tendrá que ser imaginativo, original. Debe contar con un estilo propio, que hará que sus expresiones de veras valgan la pena.

Uno de estos comentaristas es Ashis Nandy, especializado en asuntos de psicología y de sociología, y muy probablemente nacido en la India. Aborda temas espinosos; lo hace con plena seriedad. No se limita a estudiar sus materias con el instrumental al uso, el propiamente académico, sino que discurre libremente, como un ensayista que establece un diálogo en primer término consigo mismo. Se refiere en este libro al papel del Estado en su país, a los conceptos dominantes de cultura y desarrollo, y a la idea de pobreza. Es decir: los grandes problemas de nuestro tiempo, el tiempo de la globalidad. Mira las cosas el autor con cierta ironía, por ejemplo cuando se refiere a la noción de pobreza, cuando afirma que no pocos pobres vinieron a serlo solo cuando supieron que el Banco Mundial había venido a alojarlos en aquel cajón de sus herramientas de conocimiento. Su estilo lo hace estar permanentemente en búsqueda, a formular preguntas sin descanso, a desconfiar de los expertos y sobre todo de los opinadotes cuyas expresiones, la verdad, no merecen mucho respeto.

Ashis Nandy, Imágenes del Estado / Cultura, violencia y desarrollo. Traducción de Guillermina Cuevas. Fondo de Cultura Económica (Colección Umbrales), México, 2011; 142 pp.