Patricia Gutiérrez-Otero y Javier Sicilia
La ley sopa (Stop Online Piracy Act) que pretende intervenir en la Internet para impedir la piratería en línea de canciones, películas, libros y todo aquello que tenga un registro de autor, propuesta por el republicano estadounidense Lamar Smith, aplaudida por Hollywood, y atacada por grandes gigantes de Internet como Google, Yahoo, Twitter y Facebook, la empresa Reddit, Wikipedia, ya fue detenida tanto por Barack Obama como por la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Obama se pronunció contra una ley que reduce la libertad de expresión y la capacidad de innovación. La Cámara decidió, por su parte, archivar la ley hasta que no haya consenso. Lo cual no quiere decir que se suspenda definitivamente, por lo que la sociedad civil tendrá que seguir atenta. Lo que, finalmente, está en juego es la idea de derechos de autor y registros legales. ¿Esta nueva época no necesita revisar la manera de registro y sus ganancias? Es imposible detener los avances de la tecnología cibernética. Lo que está en juego es cómo producir videos, libros, música, en un sistema que ya no puede seguir siendo el del mercado neoliberal. La marcha de los indignados en Estados Unidos y Europa es una muestra de ello. Sin embargo, la represión sigue siendo una constante. La crítica no es escuchada por un sistema que ya muestra francamente sus pies de barro.
En su paso por Roma, veinte indignados europeos, instalaron su campamento en la Plaza de San Pedro en el Vaticano. Con todo el respeto que nos merece el papa Benedicto xvi, nos parece que en honor de la búsqueda de la verdad en todas sus manifestaciones, incluso en la crítica que se le hace a la institución eclesial, y en apego a la tradición de hospitalidad de la Iglesia —los monasterios e iglesias eran lugares de refugio para perseguidos— no debió permitir que la policía italiana desalojara con el uso de la fuerza a estas personas. La Iglesia ya no debe entrar en el juego del poder. Los tiempos de emergencia que vive el mundo a nivel del proyecto económico, la situación ecológica, en muchos lugares la potencia del crimen organizado, y, más grave aún, la amenaza inminente, según expertos, de la Tercera Guerra Mundial, esta vez ya nuclear, cuyo inicio está en el ataque de Israel a Irán (posiblemente apoyado por Rusia y China). El ejército americano ya está moviendo tropas y arsenal. México votó a favor de que Irán entregara su uranio, lo que nos pone en la lista de sus enemigos. Nuestra antaña prestigiosa diplomacia que no se agachaba, está tan debilitada como el resto del mundo ante el poder de Mamón. Sólo el diálogo cuerdo y la voluntad de querer que los seres vivos existan en esta tierra detendrá la hecatombe.
Además opinamos que se respeten los Acuerdos de San Andrés, se bajen los salarios de diputados, senadores y otros servidores civiles, se detenga el acoso a los grupos indígenas, se limite a las transnacionales y al tlcan, se salve a Wirikuta, se acuda al diálogo para llegar convenios…
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