La vida privada es territorio sagrado

Humberto Musacchio

La vida íntima es territorio sagrado. Hasta ahí no debe llegar la pugna electoral porque es un recurso de baja ley y, sobre todo, porque demostrado está que una buena persona no suele ser un buen político ni mucho menos un estadista. Pero lo cierto es que, más allá de la relación entre intimidad y eficiencia pública, hay la creencia de que mostrarse como buen hijo, buen esposo(a) o buen padre arroja dividendos electorales.

De este modo, en el México de hoy vemos a todos los precandidatos presidenciales exhibiéndose con la familia, sacándola a la banqueta, exponiéndola a riesgos innecesarios y exponiéndose los mismos aspirantes a descubrir flancos débiles por donde generalmente son atacados.

Cuando era jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador manejó su intimidad con tanta discreción, que pocos se enteraron de que su entonces esposa murió cuando él ejercía el cargo. Tiempo después, con el mismo cuidado, se unió a su actual mujer, aunque ya la lleva a mítines y otras actividades políticas.

Los panistas no han podido resistir la tentación de placear a su parentela. Josefina Vázquez Mota ha convocado a varios actos, algunos supuestamente privados, como su fiesta de cumpleaños, en los que aparecen sus hijas y su esposo. Ernesto Cordero ha salido más de una vez con su esposa y Santiago Creel con la suya, empeñado éste en figurar como marido y padre ejemplar, pese a que ha sido muy difundido el affaire que tuvo con una conocida actriz cuando era secretario de Gobernación, relación que dejó un hijo de ambos.

Por su parte, a Enrique Peña Nieto lo persigue el fantasma de Mónica Pretelini, su primera esposa, fallecida cuando el priista gobernaba el estado de México. Entrevistado por Jorge Ramos, el político no supo decir de qué murió doña Mónica, lo que incrementó la especulación sobre las causas del deceso. Después fueron las informaciones sobre su breve relación con una animadora de televisión y por último su desinhibido romance con una famosa actriz de telenovelas con la que viajó a Roma a entrevistarse con el Papa y luego se casó con un gran aparato de difusión. Ahora, entrevistado para El Universal por la incisiva Katia D’Artigues, reveló que tuvo dos hijos fuera de matrimonio y, otra vez, lo que debería ser privado circula profusamente en las redes sociales.

El caso es que tanta gana de sacar la vida privada a la calle no siempre beneficia a los políticos, aunque ellos siguen creyendo que sí y se arriesgan a un autobalconeo que puede resultarles nefasto. No parece una actitud inteligente.