En la reconquista del DF

René Avilés Fabila

A estas alturas, ya están listos los candidatos que lucharán por el Distrito Federal. Por el PRD, avanza Miguel Angel Mancera; por el PAN, merced a un dedazo de Calderón, aceptado por el sumiso Madero y avalado por todo el PAN que ya no podrá criticar el viejo sistema, quedó Isabel Miranda de Wallace, mostrando que el poder tiene su encanto; y, finalmente, por el PRI y sin que nadie diera el banderazo de salida, ya corre Beatriz Paredes.

A simple vista, Mancera será el ganador, tiene una impresionante estructura y por ahora las tribus o “izquierdas”, como a los ingenuos les gusta calificarlas, cuando se mueven entre la derecha neoliberal y el fascismo, están unidas. No olvidemos que si pierden la capital, se acaban dos cosas: el dinero a raudales y la posibilidad de inventar candidatos a la Presidencia de la República.

Hace seis años, estas mismas fuerzas chocaron sin ninguna novedad: el primer lugar fue para el ex priista Marcelo Ebrard, bajo las siglas del PRD. El segundo le correspondió a otro ex priista, apoyado por el PAN, Demetrio Sodi, y finalmente muy abajo quedó el PRI con Beatriz Paredes. Cabe añadir que este partido no obtuvo ninguna delegación y el PAN apenas tres a lo largo del sexenio transcurrido. Las cosas no se ven muy diferentes hoy.

Pese a la enorme corrupción del PRD, éste sigue siendo una fuerza enorme, de nada han servido las lecciones de bajeza e indignidad que brinda tal organismo. Allí están en la senda del éxito René Bejarano, Clara Brugada, Higinio Chávez, el Pino, Dolores Padierna, Guillermo Sánchez Torres y una larga fila. Ninguno está en la cárcel sino en cargos de elección o designados en altos empleos pese al desprestigio. Al parecer la capital no acaba de entender que firmó hace unos diez años un cheque en blanco.

Beatriz Paredes podría ser una buena candidata, es una mujer que está en los cargos importantes desde casi la adolescencia; fue gobernadora, senadora, diputada, subsecretaria de Estado, embajadora, jefa de partido, en fin, todo. Es inteligente por añadidura, pero ¿dónde está el PRI capitalino? No existe, es un membrete.

¿Por qué no intentaron revitalizar el PRI luego de la paliza que le dio Cárdenas?  Es un misterio. ¿En verdad creen que el efecto Peña Nieto les ayudará a los priistas a reconquistar la ciudad capital? Claro que no. Del Distrito Federal es de donde parten los mayores ataques y críticas al candidato presidencial tricolor. Basta ver la reacción ante los famosos titubeos en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Que no le afectó en las encuestas nacionales es otra cosa.

La impresión que prevalece no es la señalada por las encuestas, donde con Paredes al frente el PRI recupera el Distrito Federal. Con el golpe Wallace, el PAN recupera el segundo lugar que ya le dio Sodi al PAN, y el PRI, guste o no, se quedará nuevamente en el tercer lugar. Demasiado tarde se le ocurrió pensar en que los votos capitalinos cuentan en la presidencial y son muchos.

Para colmo de la ingenuidad suponen que el Distrito Federal no tiene un peso político en el resto del país. Ni remedio, al ex partidazo le faltan estrategias, dirigentes nuevos, proyectos audaces. Pero no, siguen en el acartonamiento habitual. Lo único positivo es la ruptura o alejamiento de un personaje siniestro: Elba Esther Gordillo. Eso es un acierto que le dará algún prestigio y algunos votos para Peña, pero dudo que le ocurra lo mismo a Paredes.

  

www.reneavilesfabila.com.mx

www.recordanzas.blogspot.com