Oportunidades dio de baja a 20 mil rarámuris
Raúl Rodríguez Cortés
Son alrededor de 100 mil los rarámuris que habitan en la sierra Tarahumara en el estado de Chihuahua. Ochenta mil reciben apoyos de Oportunidades, el programa social estrella del último gobierno del PRI y de los dos que van del PAN.
¿Qué pasó con los otros 20 mil tarahumaras? Pues resulta que fueron dados de baja, exactamente en medio de la emergencia provocada por la sequía y la hambruna, porque no cumplían los requisitos para recibir la ayuda.
Entre los tecnócratas que llegaron al poder con Carlos Salinas y Ernesto Zedillo, y que siguieron con Vicente Fox y Felipe Calderón, existe una verdadera fobia por los subsidios, y el temor, sin duda fundado en la experiencia histórica, de que muchos de los destinados a programas sociales no llegaban a quienes realmente los necesitan.
De ahí que Oportunidades, por ejemplo, obligue a que la entrega del apoyo para alimentos, salud y educación, se supedite a que los destinatarios demuestren, al acudir por ellos a escuelas o centros de salud instalados en cabeceras municipales, que los hijos avanzan en sus estudios y que reciben asistencia médica con la regularidad indicada.
Pero, ¿qué pasa cuando los beneficiarios, en este caso los 20 mil tarahumaras dados de baja, que viven en condiciones de marginalidad y aislamiento inimaginables en la profundidad de las barrancas de la sierra, no cumplen con esos requisitos porque para hacerlo tienen que caminar de seis a doce horas desde sus comunidades a las escuelas o a los centros de salud de las cabeceras municipales?
Pasa lo que pasó: son dados de baja por incumplimiento de requisitos.
La información la dio a conocer el propio coordinador nacional de Oportunidades, Salvador Escobedo Zoletto, a quien su jefe, el secretario de Desarrollo Social, Heriberto Félix, intentó enmendarle la plana al decir que nadie, ni siquiera los excluidos de Oportunidades, quedará sin los apoyos públicos federales liberados para enfrentar la emergencia en la Tarahumara. O sea que de los otros sí, de los de Oportunidades, porque no son capaces en su reducida visión social de aplicar las excepciones que les marca la realidad misma.
El problema es, de cualquier manera, la insensibilidad de los tecnócratas frente a este tipo de tragedias sociales y humanas, que hacen valer requisitos que sin duda alguna podría ser más flexibles según los casos a atender y que, además, declaran imprudentemente ideas que podrían frasear de una manera que no resulte tan ofensiva para quienes están viviendo la hambruna provocada por la más grave sequía registrada en el país en los últimos 70 años.
Oportunidades ayuda a más de 30 millones de mexicanos, de los cuales ocho millones son indígenas, muchos de los cuales probablemente por razones similares a la de los rarámuris también habrían sido dados de baja. Según datos de la coordinación nacional del programa, mil 200 familias son dadas de baja cada año por incumplimiento de requisitos y, por lo tanto, dejan de recibir 950 pesos mensuales que los ayudan a tener una alimentación razonable. Esos recursos mensuales se dividen así: 295 pesos en apoyo alimentario, 50 en ayuda energética, 100 para apoyo médico y 100 para aquellas familias que tienen más de tres hijos.
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