Cepas que pueden tener mil caras

René Anaya

En los últimos días, el fantasma de la angustia por la influenza ha comenzado a recorrer el país, pero la información clara y precisa de las autoridades sanitarias ha contrarrestado los rumores e información distorsionada que se ha difundido en algunos noticiarios.

Efectivamente, el número de casos de influenza puede ser el mismo que en 2009 causó que se decretara una alerta sanitaria, la diferencia es que ahora ya conocemos que este virus de la influenza, el AH1N1, no es letal de necesidad y, además, puede combatirse con antivirales.

Un enemigo con mil caras

Hasta el 27 de enero se habían diagnosticado mil 623 casos de influenza, de los cuales mil 456 fueron causados por el AH1N1 y los demás por el virus AH3N2 y otro del subtipo B, que en esta temporada circula en el país, ya que los virus de la influenza son muchos y muy cambiantes.

Esos virus pertenecen a la familia de los Orthomixoviridae, y se clasifican en tres tipos: A, B y C. Los más importantes para nosotros son los A porque causan una enfermedad más grave que los B y C; además son los principales causantes de las pandemias, aunque los B también han sido responsables de epidemias; de los tipo C se tienen informes de que llegan a causarlas esporádicamente.

Tal vez lo más preocupante es que los A tienen reservorios animales (cerdos y aves, principalmente) donde pueden estar presentes sin tener muchos cambios, hasta que uno o más subtipos de virus se llegan a reunir en ese reservorio para hacer un “coctel explosivo” o un virus con potencialidades pandémicas, como lo fue el AH1N1 en 2009.

Todos los virus de la influenza tienen apariencias variables, pero en términos generales los del tipo A podría decirse que tienen un parecido al chayote con todo y espinas. Sólo que las “espinas” son de dos formas distintas que se llaman Hemaglutinina (H) y Neuraminidasa (N), las cuales determinan la cepa del virus. Tanto la H como la N le confieren parte de sus características infecciosas y de su potencialidad para causar pandemias.

La Hemaglutinina, como su nombre lo indica, tiene la particularidad de aglutinar o reunir los glóbulos rojos alrededor del virus, pero además es la responsable de adherirse y fusionarse con la célula. Actualmente se conocen 16 subtipos de Hemaglutinina, que van de H1 a H16.

La Neuraminidasa, por su parte, digiere el ácido siálico de las células, que compite con los receptores celulares de los virus para evitar su unión. Una vez neutralizado ese sistema de defensa, el virus penetra a la célula; posteriormente, cuando finaliza su replicación, los viriones (producto de la replicación) pueden salir fácilmente, pues la célula ya no tiene ácido siálico; de esta forma los virus pueden reanudar su ciclo de fijación a la célula. De la Neuraminidasa se han identificado nueve tipos (de la N1 a la N9). Las H y las N se combinan entre sí para originar numerosas cepas de H y N, por lo que pueden tener mil caras.

Los cerdos, licuadora viviente

Estas “espinas”, H y N, están fijas a una capa o cubierta llamada proteína M (proteína de la membrana o proteína de la matriz). Dentro de esta capa, pero separada de ella, como la yema en un huevo, se encuentra la nucleocápside (formada por la cápside que es un conjunto de proteínas, y el ácido ribonucleico o ARN del virus), que es de forma helicoidal.

Además de H y N, el virus de la influenza está constituido por otros seis segmentos: M (proteínas M1 y M2), NP (Nucleoproteína), NS (proteínas no estructurales), PB2 (Transcriptasa), PA (Transcriptasa) y PB1 (Transcriptasa y proteína que induce la muerte de las células). Estos segmentos pueden provenir de diferentes virus de la influenza, no solamente humana, sino también porcina y aviaria.

Se conoce que entre las aves, el virus de la influenza A puede encontrarse en gansos, golondrinas de mar, gaviotas y aves de corral como pavos, pollos, codornices y patos. Entre los mamíferos puede estar presente en cerdos, caballos, perros, focas marinas, ballenas y hurones.

Sin embargo, donde se tiene la certeza de que puede recombinarse y ordenarse es en los cerdos para crear numerosos subtipos, los cuales pueden pasar a los seres humanos ya con un reordenamiento o recombinación diferente, como ocurrió con el virus A H1N1, que hace tres años era desconocido y, por lo tanto, muy temido.

Actualmente se conoce que con medidas de prevención como la vacunación y el lavado de manos, así como con filtros en escuelas y centros de trabajo, principalmente, puede disminuir el contagio del virus AH1N1. Y si ya se tiene la influenza, entonces deben tomarse los antivirales que los médicos receten. De esa forma se podrá contener una epidemia del virus más voluble, el de la influenza.

reneanayas@yahoo.com.mx