Angelo Mirena (Philadelphia 1923-Tampa 2012), más conocido como Angelo Dundee, murió a los 88 años y pasará a la historia como uno de los entrenadores más carismáticos de la historia del boxeo. Este astuto y entrañable personaje ayudó y moldeó a una quincena de campeones mundiales como Muhammad Ali, Sugar Ray Leonard, José “Mantequilla” Nápoles, George Foreman, Jimmy Ellis, Carmen Basilio, Luis Rodríguez… tras casi 60 años en la esquina. Pero con quien alcanzó la fama mundial fue con Ali, el inmortal que más ha trascendido la historia de su deporte y al que verdaderamente esculpió como boxeador eterno.

Se ganó el cariño y el respeto de un mundo donde abundan las sobredosis del dinero y los personajes turbios.

Nacido el 30 de agosto de 1921 al sur de Philadelphia, Angelo Dundee entró en el mundo de las 16 cuerdas tras regresar de la Segunda Guerra Mundial.  Se unió a su hermano Chris, promotor y propietario de un gimnasio. Aprendió las artes y técnicas pugilísticas de Lou Stillman y, de acuerdo con sus dos hermanos, cambiaron su apellido por el de Dundee para que sus padres no se enteraran a lo que se dedicaban.

Conocedor de las flaquezas y puntos fuertes de sus pupilos, destacó por su intuición y su conocimiento de la psicología del boxeador en los diferentes momentos que sufre en la batalla. Los analistas subrayan, por encima de todo, que los estimuló en los momentos más críticos, cuando una frase de ánimo, un consejo instantáneo y certero pueden hacer variar el rumbo.

El ángel de la esquina de Ali figura en el Salón de la Fama Internacional del Boxeo desde 1994. Será porque como dijo el más célebre comentarista de la historia del boxeo, Howard Cossell: “Es el único hombre en el mundo a quien le confiaría a mi propio hijo”.

Redacción/ebm