Y con holgura

Alfredo Ríos Camarena

El pasado 5 de febrero, después de la elección interna del PAN, se presentó frente a las cámaras una Josefina Vázquez Mota exultante, eufórica, llena de pasión y de alegría política, pues, efectivamente, había vencido las estructuras del poder panista; surgió así, como la candidata del PAN a la Presidencia de la República.

Josefina, en su discurso, se fijó tres objetivos: primero, cerrar las heridas de la contienda interna, integrando a sus adversarios, Santiago Creel y Ernesto Cordero, invitándolos a participar en su propia campaña; segundo, pretendió, en su pieza oratoria, cerrar filas en torno al presidente Felipe Calderón y el proyecto panista; acentuó el carácter de género de su campaña en la que, por primera vez, una mujer sería candidata, con posibilidades para alcanzar la Presidencia de la República; y finalmente, pretendió situarse en un segundo lugar, que no ocupa, atacando de frente al PRI y a su abanderado, Enrique Peña Nieto.

En estos objetivos que trazó su discurso, Vázquez Mota pretendió, primero, lograr la unión de su partido, cosa que está cuestionada por los graves agravios que surgieron en la contienda interna; segundo, llevar al presidente Calderón, con todo el poder que tiene el presidente de la República, para apoyar su campaña política, y desde luego, situarse como la competidora real en la campaña de Peña Nieto.

No creo que lo haya conseguido, porque los problemas internos del PAN aún no son resueltos, y además, porque el presidente Calderón quién sabe si esté dispuesto a jugarse el todo por el todo, cuando está en juego su propio destino histórico-político si pierde el PAN las elecciones presidenciales; y tampoco logra posicionarse como la única competidora de Peña Nieto; por el contrario, el haber excluido a López Obrador la coloca en una circunstancia difícil para el futuro inmediato.

Más aún, el carácter de género en Acción Nacional se convierte en un mantra permanente, no sólo ella será la candidata, sino la difícil y controvertida posición de Isabel Miranda de Wallace en el Distrito Federal, exige que el PAN se convierta en un partido feminista, pues sus principales candidaturas serán representadas por mujeres. A ello hay que agregar el rostro siniestro del “Tea Party mexicano”, es decir, El Yunque que surgió victorioso, cuando menos en Guanajuato y Jalisco; para nadie, esta posición de conservadurismo radical puede significar una esperanza.

Para Peña Nieto será más fácil vencer a la candidata Vázquez Mota y, quizá, la única piedra en su zapato será la candidatura de izquierda, encarnada en López Obrador; no es cuestión menor, pues quien se logre posicionar en el segundo lugar, va a ser quien seguramente recoja el voto útil de los panistas y perredistas que no quieren al PRI en Los Pinos,

En cuanto a los panistas, es más probable que se inclinen a votar, en esas condiciones, por el PRI que por el PRD, pues a pesar de que los panistas no quisieran entregar la banda presidencial a Peña Nieto, es más fácil que voten por éste, que por López Obrador, que representa una oposición, en cuanto a los temas fundamentales que el PAN presenta como paradigmas.

En resumen, las candidaturas feministas de Acción Nacional se ven poco claras para obtener el voto popular, la disputa electoral será entre López Obrador y Peña Nieto, y este último, sin duda, mantiene una ventaja considerable, lo que nos hace pensar que el resultado de la elección presidencial del 1 de julio, favorecerá a Peña Nieto y a los candidatos priistas.

Falta mucho, la contienda será exigente y dura, pero todo lo anterior nos permite augurar el triunfo priista a la Presidencia de la República.

La candidatura de Vázquez Mota, a mi juicio, permite, con mayor holgura, augurar el triunfo del PRI en la Presidencia de la República.

Pero lo más importante será que, a partir de este momento, tendremos los ciudadanos la oportunidad no sólo de escoger candidatos, sino de escuchar propuestas más objetivas de cómo solucionar los grandes problemas que se sintetizan en seguridad, empleo, desarrollo social, y equidad.

Los dados están echados, aunque no me cabe duda de que el PRI, con sus defectos y sus cualidades, regresará al poder.