Juan José Reyes

En los tiempos que corren, cuando todo está ideologizado, abundan las posturas desde las cuales tratan de verse intereses políticos en actividades tan en apariencia neutras como la ciencia o el arte. Hace unos días, por ejemplo, y con toda pertinencia y preciso buen ojo, la española Elvira Lindo trataba de mostrar que el pedestal sobre el que han trepado al millonario yanqui Steve Jobs es mucho más precario de lo que piensan (o no) los adoradores de aquel personaje (devotos que suelen habitar los parajes de lo correcto y lo progre). Pues bien, Henry Petroski, profesor en la Universidad de Duke, en Estados Unidos, ha escrito un libro que brilla más allá de las sospechas. Nos devuelve a una perspectiva desde la que era necesario regularmente mirarlo todo, en un estado de inocencia, por decirlo así.

Petroski se ocupa en especial del diseño, y particularmente del que despliegan en sus tareas los ingenieros. Muestra cómo, más allá de la curiosidad y de responder a un primer menester, los diseñadores actúan por instinto, luego de una experiencia original. Como los científicos o los artistas, estos profesionales son guiados por su olfato, por el puro ánimo de conseguir lo óptimo. Del mismo modo en que trabajó, por ejemplo, Miguel Ángel mientras hacía sus esculturas; o de la forma en que volaban las hojas de papel luego de unos renglones, en el caso de los escritores, o luego de unas notas, cuando se trata de músicos. Los diseñadores, y Petroski cita un buen número de casos, fracasan con mucho más frecuencia de lo que se piensa, y claro está de lo que aciertan. Como los matemáticos o los físicos, estos profesionales echan a perder mucho de lo que llevaban avanzado, y operan gracias a las memorias (naturales o artificiales). Como los médicos, son exploradores de tiempo completo, y de esta manera consiguen cambiar el mundo de todos los días. Lo demás es pura política, de la que no podemos escapar (aunque cabe el recurso de explorar, más allá de los intereses más urgentes). Se trata, como quiera que lo vea, de un libro de mucho interés y encanto.

Henry Petroski, El éxito a través del fracaso / La paradoja del diseño.
Traducción de Liliana Andrade Llanas. Fondo de Cultura Económica
(Colección Popular, 704), México, 2011; 279 pp.