Confesión de impotencia
Humberto Musacchio
En forma por demás inusitada, el secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galván Galván, dijo públicamente que la seguridad interior está bajo grave amenaza y advirtió que hay instituciones de las cuales se ha apoderado la delincuencia, lo que implica un rotundo fracaso de la estrategia seguida por Felipe Calderón en la llamada guerra contra el narcotráfico.
La declaración del general es un reconocimiento contundente y al más alto nivel de algo que todos sabíamos o por lo menos sospechábamos: que el Estado mexicano se halla en proceso de disolución y que el actual gobierno, pese a haber sumido al país en un baño de sangre, no ha podido garantizar a los ciudadanos el derecho a la vida y a la propiedad.
Por ejemplo, para el senador Francisco Labastida Ochoa, del PRI, la declaración del general secretario es la evidencia de que no ha funcionado la estrategia seguida en este sexenio en el combate a la delincuencia, en lo que coincidió Ricardo Monreal, senador del Partido del Trabajo.
El perredista y también senador Pablo Gómez advirtió algo oculto tras las palabras del general, pues le exigió aclarar a qué se refiere, pues ¾dijo¾ “no sabemos de lo que está hablando concretamente el secretario de la Defensa”. Gómez Alvarez advirtió sobre el riesgo de que interpretar los “lenguajes crípticos” de los militares, a los que exigió hablar con la necesaria claridad.
Lo cierto es que lo dicho por el general Galván Galván es una confesión de impotencia. El actual gobierno ha lanzado todo lo que tiene contra la delincuencia y por voz de uno de sus más altos representantes admite la derrota. La respuesta del habitante de Los Pinos no pudo ser más decepcionante, pues en lugar de aclarar las cosas, nuevamente mostró que no entiende la crítica y banalizó el debate:
“Hay gente ¾dijo Felipe Calderón¾que le reprocha a mi gobierno que combata a los criminales, y ahora sí que qué querían que hiciera: ¿que los invitara a pasar, que les invitara un cafecito o qué? El que no quiera combatir a los criminales que no sea gobernante.”
Nada de eso. Lo que se crítica no es el combate a la delincuencia, sino su forma equivocada y contraproducente, pues en los últimos cinco años la criminalidad no sólo no ha disminuido, sino que aumentó en forma ominosa. Se crítica haberse lanzado a la guerra sin contar con una estrategia adecuada, que insista en una conducta evidentemente equivocada y que preste oídos sordos a quienes señalan que hay otras fórmulas. Los resultados están a la vista de todos. Felipe Calderón ha fracasado.
