Gonzalo Valdés Medellín

Comediógafo, en tanto libretista, actor, director y productor, Julio Sergio Alazcuaga Checho ha ido ganando, a largo de ya un par de décadas, un sitio de especial persistencia dentro del llamado teatro gay mexicano, con títulos como ¡Ámame como hombre!, estupenda comedia que celebró infinidad de representaciones a principios de los noventa y se adelantó años luz a la “moda” —muchas veces deleznable, no era el caso de Checho quien incentivaba originalidad y empuje creativo— en que después se convirtió el teatro gay en México. Pero Checho Alazcuaga también es autor de Tres arpías y un abanico, otra obra que ha recorrido con fortuna —y pese a los altibajos señalados por la crítica— infinidad de espacios y ganado adeptos y público de todos los órdenes. Dentro del primer concurso de teatro organizado por el Centro Cultural de la Diversidad, Tres arpías y un abanico cumplió participación con notable éxito que puso de manifiesto de nueva cuenta el talento probado de este artista independiente que ha sabido librar la batalla por la vigencia, desde perspectivas siempre iconoclastas: Julio Sergio Alazcuaga. Tres arpías y un abanico se define a sí misma de la siguiente manera: “Es una divertidísima tragicomedia de humor negro escrita como radionovela de los años treinta, ubicada en una historia de principios del siglo pasado en la ciudad de Puebla donde una familia de rancio abolengo nos devela sus más recónditos pecados y secretos, acompañada con una excelente musicalización y dirigida al estricto estilo del teatro clásico”.

En Tres arpías y un abanico se encuentran los integrantes del grupo Queenerets Dragqueen, Sergio Alazcuaga, Carlos Francisco Alazcuaga García, Carlos Soto Cid y los actores Alfonso Sinencio y el muy experimentado y comiquísimo Celestino Rodríguez. En el Centro Cultural de la Divesidad (Colima 267, colonia Roma Norte), la entrada general es de cincuenta pesos y vale la pena pasar un rato agradable con estas Tres arpías y un abanico, capitaneadas por la arpía mayor, Julio Sergio Alazcuaga. ¡No falten!