*En TV Siempre: Toda la UNAM en línea, entrevista a Imanol Ordorika

Bajo la atenta mirada de Javier Mendoza, en TV Siempre está una entrevista con el Dr. Imanol Ordorika, el alma de uno de los proyectos más asombrosos de los que se tenga noticia: Toda la UNAM en línea, tarea digna de formar parte de los trabajos de Hércules. El Dr. Ordorika es director del Departamento de Evaluación Institucional, pero requiere, para poner en la internet los acervos de la UNAM al alcance del pueblo de México (y del mundo), de la colaboración de “toda la UNAM”.

Como es costumbre en La cultura hoy, mañana y siempre, suplemento en línea de la revista Siempre nuestros colaboradores, además de verdaderos especialistas en el tema que tratan, están relacionados, con frecuencia, con la persona a la que se refieren, tal es el caso de los dos textos que inician este número. Enrique González Ruiz eligió la forma epistolar, (la más personal de las formas literarias) para despedirse de Luis Javier Garrido, compañero de luchas. González Ruiz, ex rector de la Universidad de Guerrero, destaca en Luis Javier Garrido, el haber defendido, como lo hicieron lado a lado, a la llamada cariñosamente “la muchachada”, que quedó presa como represalia de la huelga en la UNAM de 1999, que defendió que la educación universitaria siguiera siendo pública. Destaca (y admira) en Garrido, su congruencia, es decir, que fuera de una sola pieza.

Igualmente, con una cercanía que no nubla la valoración certera, el economista Enrique Rajchenberg se refiere a José Luis Ceceña, y considera que su vocación como maestro fue el eje de su vida. Al decir de Rajchenberg, ese afán de Ceceña de enseñar, de explicar, de crear conciencia, se manifestó ya en el periodismo, (primero en Siempre y más tarde en Excélsior), ya a través de la docencia en Economía. Recuerda sus aportes, en particular uno de sus libros más valiosos México en la órbita imperial, que enjuicia las relaciones entre nuestro país y Estados Unidos. De este modo, Rajchenberg, yerno de Ceceña, le dice en nuestra páginas “hasta siempre José Luis”. María Emilia Chávez Lara escribe de su maestro David Martín del Campo, quien recibió hace unos cuantos días, en compañía de la ensayista Blanca Estela Treviño, su esposa, el Premio Mazatlán.

Dos notas de lujo son las de Luis Terán y Alberto Híjar Serrano. El crítico de cine tuvo la oportunidad de ver, antes de su estreno, El mundo fantástico de Juan Orol. Como siempre, Luis escribe con conocimiento de causa, (de las facetas, películas y hasta de las mujeres de Orol) y lo ´propio hace Alberto, pero en torno a Tápies, de quien asegura buscaba inquietar al espectador y con frecuencia escandalizarlo. Le critica la incongruencia de haber aceptado el título de Marqués otorgado por la monarquía española.