La perra brava
Humberto Musacchio
Un furioso animal anda suelto tirando tarascadas entre los panistas. Es la perra brava, que ¾dice el refrán¾ hasta a los de casa muerde. Y vaya que hinca los dientes con verdadero furor, tanto, que la principal afectada por la rabia es Josefina Vázquez Mota, quien ya presentó su denuncia ante la Procuraduría General de la República, pues descubrió que sus conversaciones telefónicas estaban siendo grabadas ¡por el gobierno federal panista!
Como todo mexicano, doña Josefina sabe que cualquier persona está expuesta a la interferencia telefónica, pero ella, que salvo la Presidencia de la República ha ocupado los más altos cargos, entiende o debe entender la necesidad que tiene el Estado, todo Estado, de espiar a sus ciudadanos, especialmente a los que tienen posiciones prominentes.
La candidata del PAN no desconoce que el espionaje interno empieza siempre por los de casa, a los que se exige la mayor lealtad, pues forman parte de la tribu gobernante. Por supuesto, la ex secretaria de Educación no ignora que los aparatos de espionaje mexicano son trastos inútiles cuando se les exige guardar la soberanía nacional y que, más bien, funcionan como lo haría cualquier comadre de vecindad, llevando y trayendo chismes de alcoba.
De modo que no debe haber sorpresa en el equipo de la candidata presidencial. El disgusto es porque la grabación de sus conversaciones se ha hecho pública, lo que evidencia, una vez más, que el Cisen, la Secretaría de Seguridad Pública federal y otras dependencias que espían no sirven para maldita la cosa, y que al divulgarse lo que la señora dice en privado se lesiona a su partido y al propio gobierno calderonista que ordena las escuchas o debe estar muy al tanto de ellas.
Hasta donde se conoce, el contenido de las conversaciones es intrascendente: “Saludos a Genaro García Luna, quien nos graba en lugar de grabar al Chapo”, “Un saludo muy amoroso a Alejandra Sota, que filtra todas nuestras llamadas telefónicas, ¡Pinche Sota!, o sea…” En fin, nada del otro mundo, salvo la desconfianza que guarda la candidata hacia las dos personas citadas.
Lo grave es que al difundirse las grabaciones se hace público lo que muchos sospechamos: que son muy malas las relaciones entre doña Josefina y el equipo de Los Pinos y que hay una fuerte animadversión entre Genaro García Luna y la candidata, lo que dicho en buen romance significa que la panista transita hacia una segura derrota, saboteada por quienes deberían ser sus aliados y se comportan como agentes del enemigo.
¡Qué bonita familia!
