Vicente Francisco Torres
(Segunda y última parte)
Mientras Colón, en 1497, estaba en la corte arreglando tempestuosamente sus asuntos, Vespucci embarcó para América enviado por el rey Fernando quien le pidió averiguara qué era lo que verdaderamente había encontrado Colón, quien declaraba haber llegado a Cathay y no llevaba riquezas sino indígenas y aves exóticas. El rey envió a Vespucci, hombre cordial y mesurado, porque sabía que era amigo del Almirante, a quien deseaba proteger de un alud de infamias que le habían hecho llegar los colonos. Por este viaje se supo que Cathay era en realidad la isla de Cuba y se vislumbraron las costas de México. Vespucci pisó tierra firme por vez primera pues Colón llegaría a Venezuela sólo en su tercera expedición. Escribió Germán Arciniegas: “En rigor, eran las primeras naves castellanas que deveras llegaban a tierra firme. Las de Colón sólo habían alcanzado la costa de Cuba.
Sólo en su tercer viaje llegaría Colón a Venezuela (…) La primera descripción literaria del nuevo continente es la que hace Amerigo. Colón hizo la de las islas. Con esos documentos nace una literatura. Es el mágico despertar de las lenguas europeas que se colocan frente a unos hombres, unas tierras, unos árboles, unos pájaros no vistos. De ahí en adelante irá multiplicándose el horizonte de los escritores hasta darle la vuelta al mundo. Pero la literatura americana es la única de la cual conocemos el momento, el día exacto en que comienza, y quiso la suerte que los dos escritores que la iniciaron —Colón y Vespucci— fueran capaces de imprimir a sus páginas la frescura y el golpe de milagro que corresponden a un hallazgo semejante. (Amerigo y el Nuevo Mundo, México, Editorial Hermes, 1955).
Un elemento adicional que explica por qué en Saint-Dié estamparon el nombre de Amerigo sobre el nuevo continente radica en la calidad de una prosa que había bebido en Dante y en los clásicos. Amerigo Vespucci, con sus descripciones, contribuyó a la forja de la idea de América como un paraíso; también refrendó la certeza de Colón sobre la otredad de estas tierras y la atmósfera del trópico como propia del edén.
