Juan José Reyes
No escasean las personas que se ufanan de “saber perdonar”. Siempre me han llamado la atención. Si el perdón existe, he pensado, ha de ser un acto, un gesto sigiloso, que acaso ni al perdonado ha de expresársele con palabras. ¿Por qué no en vez de “saber perdonar” aprender a pedir perdón? Quizá porque una extraña sabiduría nos hace sospechar: el que perdona no necesita ruegos, no admite súplicas, no transige con el remordimiento. Por eso el que perdona, el que “sabe perdonar”, es realmente un personaje extraño. No espera nada y lo que da lo ofrece de un modo natural, lo ofrece aun sin darse cuenta, a pesar de su naturaleza y de su puesta en relación con las cosas del mundo. Más que extraño, el que “sabe perdonar” habita en otro mundo, lejos de los afanes nimios que a todos entretienen y que se despliegan en las pasiones mezquinas o magníficas de la vida de todos los días.
Inteligente como siempre, Armando González Torres ha reunido en este libro breve un puñado de sentencias acerca del perdón y sus tentaciones e imposibilidades y acerca del odio como realidad primera y última. No están lejos estas reflexiones del más duro y apasionante Cioran, y por eso están al borde del cinismo o al menos de la más pura contradicción. Si lo que nos define es odiar y ser odiados, ¿para qué el empeño en expresar esta condición que parece andar en busca de una mínima piedad? La respuesta no es la resignación, como astutamente hace ver González Torres, sino una suerte de cansada rebeldía, de paciente negativa, de rechazo sostenido a la posibilidad misma del brote del más pequeño lenitivo. Espada en mano, con silencios y palabras, agraviamos sin pausa mientras no dejan de agraviarnos. El perdón es sólo una señal, la marca de una herida que parece nunca cicatrizar. “No somos dignos de perdonar, ni de que nos perdonen, no podemos arriesgarnos en ese salto de la razón que sólo correspondería a los dioses. El fragmento de inteligencia que nos asiste como humanos nos aconseja odiar, es lo único que está a nuestro alcance y lo único que podemos entender”, escribe el autor, con una inteligencia buena, asida a la sombra, ¿a las luces?, de la bondad, de la verdad probable.
Armando González Torres, Sobreperdonar. Gobierno del Distrito Federal / Secretaría de Cultura / Coordinación de Fomento a la Lectura y el Libro (Libro Magenta, Narradores de la Ciudad, 10), México, 2011; 69 pp.
