Entrevista a Germán Pérez Fernández del Castillo/Ex consejero del IFE y catedrático universitario

 

Irma Ortiz

Candidatos sin proyectos de nación que le den sentido a las acciones de gobierno; intervención de los poderes fácticos, campañas de lodo y la injerencia del jefe del Ejecutivo en el proceso son algunos de los elementos que conforman el arranque de la contienda electoral para elegir al próximo presidente de México, el primero de julio.

Germán Pérez Fernández del Castillo, profesor de ciencias políticas de la UNAM, ex consejero magistrado del IFE y autor de libros como México 2006, las elecciones que dividieron al país, habla a Siempre! sobre los escenarios en que inician su campaña los candidatos de los diversos partidos.

¿Cuál es el escenario que rodea el arranque de las campañas presidenciales de los diversos partidos?

En una primera dimensión, de inmediatez pura, diría que la ventaja del candidato del PRI y de ese partido es muy fuerte. Las cosas no cambian por cambiar, habrían que pasar una serie muy fuerte de hechos para que esta campaña se modificara o estas trayectorias se modificaran. Si recordamos la elección pasada, fue una sucesiva hilera de errores de un candidato y una agresiva campaña sucia, negra, del otro lado para que se pudiera dar la vuelta, no estamos hablando de poca cosa.

Hablamos de pleitos con los empresarios, con la Iglesia, con los norteamericanos, con las clases medias, con los medios de comunicación y de otra parte, errores como ‘¡cállate, chachalaca!’, además de una intervención del jefe del Ejecutivo permanente, y una campaña muy fuerte por parte de sectores empresariales que todos vivimos.

En este escenario, se tendría que conformar, por una parte muchos errores de Enrique Peña Nieto y, por otra, mucha campaña sucia y muchos aciertos de las otras campañas como para que pudiera haber en un momento determinado se pudiera pensar en remontar esta diferencia que a mí me parece, en principio, definitiva. No creo que se muevan más de 5, 6, 7 puntos, lo que puede hacer que disminuya a 10 puntos la ventaja, esto si no sucede algo realmente extraordinario.

En otra dimensión, tengo mucho temor, realmente un poco de pena más que temor, porque siento que ninguno de los tres candidatos de los distintos partidos trae un discurso fuerte. No se forma un discurso con campañas negras y no se forma con encuestas para ver cuáles son los deseos y ofrecer, en torno a eso, una salida.

Un discurso es un todo coherente, un proyecto que le da sentido a las acciones de gobierno y que se van complementando unas con otras, son acciones contra la pobreza, pero no nada más para dar de comer. ¿Qué queremos realmente?, ¿cuáles van a ser las políticas para el sector indígena en el país?, ¿qué vamos a hacer con la violencia?, pero todo esto tiene un común denominador: la cohesión social, el contrato social, las redes sociales, el tejido social, y me pregunto, ¿quién esta viendo eso?

No hay propuestas

Yo no he visto, hasta este momento una sola propuesta que vaya, sobre todo, engarzada con un plan de trabajo general, no podemos seguir siendo reactivos. ¡Ah, no! aquí quieren un puente, pues ahí les va. Aquí quieren un pozo, ahí está. Hoy  los recursos son muy escasos y necesitaríamos de un proyecto.

Un proyecto de nación con el que se inauguró el país desde 1982 no da mucho más de sí, realmente necesitamos más mercado interno, necesitamos más crecimiento, menos dependencia, más educación, y sobre todo necesitamos más Estado. No en el sentido tradicional del Estado de bienestar, sino necesitamos un Estado fuerte para que nivele un poco el piso a partir de la cual los jóvenes inician la competencia social abierta. De verdad se antoja casi, casi sencillo hacer un discurso político, no entiendo porqué andan solamente en lo reactivo, o en lo estrictamente mediático o en lo negativo.

El contexto como tal sí puede estar marcado regionalmente por el narcotráfico; sí puede estar marcado por una crisis económica que no nos pertenece, pero que nos puede afectar en cualquier momento por un proceso electoral en Estados Unidos que se empalma con éste, cuya característica histórica ha sido la radicalización hacia la derecha frente a lo mexicano. Mientras más le pegan o el que más le pega, es el que mejor se siente, pareciera que ya se dio una especie de competencia entre los candidatos republicanos a ver quién es más abiertamente racista, discriminatorio o duro con los mexicanos que viven en Estados Unidos y eso empaña las campañas electorales porque afectan todos los ámbitos, desde áreas de mercado hasta los de ayuda y de cooperación.

En esas tres dimensiones sentiría que hay escenarios que en su combinación pueden ser peligrosos, desesperanzadores pero que también puede salir fortalecida la democracia mexicana.

Está el papel de los poderes fácticos: un empresariado no convencido, una Iglesia católica más intervencionista y medios de comunicación que quieren designar al próximo presidente.

Esto es muy fuerte, por eso insisto en que necesitamos más Estado, con mayor capacidad de acción tanto económicamente como en términos de legitimidad. No nos podemos permitir seguir teniendo gobiernos incapaces de hacer cualquier cosa. Por una parte está la ingeniería constitucional que, por ocurrencias, en ocasiones, hacen reformas constitucionales que realmente no están bien pensadas.

La parálisis legislativa a la cual se somete un jefe del Ejecutivo en un sistema tripartidista en el que prácticamente es imposible lograr mayorías, hace verdaderamente penosa esta función de gobernar, pero además los poderes no se lo permiten.

La “guerra sucia”

Se avecina una “guerra de lodo”.

Desde luego que van a intentar la guerra sucia. El proceso electoral de 2006 tuvo como efecto la reforma del 2007, que a su vez tuvo como resultado la prohibición de que ningún agente político contratara tiempo en medios y esto es importante porque, al no contratar, no puede pasar lo que sucedió con el Consejo Coordinador Empresarial.

La ley prohibía en el artículo 48 contratar tiempo para aumentar el voto ciudadano pero permitía para promoción de voto, ahora ya nadie puede, ni los partidos políticos, todo es tiempo oficial, pero además se puso  muy severo en contra de las campañas negativas, hay sanciones severas y muy fuertes a quien haga campañas negativas.

Hay un espacio que queda y me parece perfectamente bien que quede, que es el espacio de las redes sociales en Internet. Eso no está regulado y por ahí se filtra absolutamente todo, ahí se combina la genuina opinión personal de muchos jóvenes y no tan jóvenes, con campañas dirigidas con fines políticos específicos.

Por eso creo que en un momento determinado van a caer en la tentación de una guerra de negatividades, pero espero que el IFE no lo permita.

La segunda cuestión es que tanto en el Legislativo como en las campañas, en un sistema tripartita siempre van ir dos contra uno, siempre van a buscar los dos que no tienen el poder y normalmente éstos juntos tienen mayoría inclusive de votos, como alguien dijo: ganó con el 40 por ciento, eso quiere decir que el 60 por ciento de los mexicanos estamos en contra de él. No, así es la democracia, va a ser una campaña muy fuerte.

Andrés Manuel López Obrador creo que va a modificar los términos de su campaña, y me parece muy bien que lo haga, me parece que va ser más agresivo, lo necesita.

A Josefina Vázquez Mota la veo en dificultades, honestamente la veo en dificultades. Ha cometido muchos errores en muy poco tiempo y no están trabajando mediáticamente bien su persona.

Su voz es muy intensa siempre, está muy sola, está en escenarios y no está arropada. No se está viendo bien el manejo de su campaña, ahí está el asunto de la cancelación del evento que tenía por la irrupción de los trabajadores de Mexicana de Aviación; está lo de la toma de protesta en el  Estadio azul; están los comerciales, eso de iniciar con recuerdos de cuando era chiquita, en una casita, pobrecita ¿a quién beneficia?

Lo realmente importante y eso va para todos los candidatos presidenciales es saber ¿cuál es la propuesta?, ¿qué quieren mostrar?, ¿que son buenos, o un verdadero plan de trabajo? Es lo que todos deseamos, que realmente haya campañas de contenido.

La verdad es que veo muy flojas las campañas, sin embargo, creo que va a ser muy difícil que se muevan demasiado las cifras.

Calderón y el proceso

¿Y la intervención del Presidente, situación que vivimos con Fox en 2006 y hasta qué extremo?

Lo va a seguir haciendo, no creo que se aguante. A menos que vea totalmente perdida su batalla, entonces rescate un respeto o una alianza en forma de respeto. El golpea e inmediatamente dice todo lo contrario y se muestra como un demócrata responsable, intachable en las cosas que dice en ese momento, pero es de una provocación bárbara.

Además es muy fuerte querer encajonar al adversario político en lo más fuerte que pueda, ponerlo contra la pared como es vincularlo con el narcotráfico. Esto es si hay una tentación, y así se expresó en Estados Unidos ¾aunque luego diga que lo malinterpretaron¾, decir que si el PRI llega al poder habrá una alianza con los narcos.

Luego de los problemas de la campaña del PAN se integra el ex gobernador de Guanajuato y otras gentes, ¿qué le preocupa al Presidente?, ¿su partido o que la candidata no defienda sus intereses? 

El Presidente tuvo un problema desde el inicio de su sexenio y es que él gobernó con amigos que le garantizaran lealtad. Fueron muy pocas las alianzas que logró hacer y por eso el gabinete fue realmente malo, había personas expertas en procesos electorales que dirigieron el Instituto Mexicano del Seguro Social; otras que conocían de teoría política y nunca pisaron una escuela pública pero dirigieron la Secretaría de Educación Pública.

El amigo más cercano al jefe del Ejecutivo conocía el Distrito Federal y Campeche y el Presidente lo hizo responsable de la política nacional, con toda la complejidad que trae en sí. Además si señalamos la biografía de cada uno de estos personajes desde Ernesto Cordero, Juan Camilo Mouriño, el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, el mismo Francisco Blake, fueron cuates de una partida, de una legislatura. Entonces las candidaturas del PAN necesariamente fueron malas.

Santiago Creel es el único realmente autónomo, pero era una pieza que ya había sido muy trabajada y que ya había perdido; Cordero era auxiliar del presidente cuando estaba en la Cámara de Diputados, auxiliar en el sentido estricto de la palabra, entonces no hubiera soportado con los números que tenía en el interior del partido y fuera de éste, la imposición del ex secretario de Hacienda frente a Vázquez Mota.

Josefina ha sido una persona que no pertenece al equipo del presidente. Me explico, ella y el presidente tienen una buena relación, por ello fue designada secretaria de Estado, pero se llevaba muy mal con los chiquitos de los que se rodeó el presidente. Sin embargo, Josefina tampoco tiene una gran trayectoria.

Considero que le hizo mucho daño al PAN perder sus principios, tomar el poder y mal utilizarlo. Honestamente se los digo, ganaron el poder pero perdieron al partido, como lo dijo uno de sus grandes intelectuales

¿Cómo enfrenta Andrés Manuel López Obrador esta segunda campaña?

Nunca se logró recuperar de la campaña negativa de 2006 que desgraciadamente para él se vio sustentada con la toma de Paseo de la Reforma, ése fue el peor error de su vida. López Obrador desde el 2006 tuvo mucha gente, pero poco partido y ahora tiene gente y no tiene partido.  Es increíble ver cómo renuncia al PRD, al PT, al Movimiento Ciudadano, es, diría yo, casi mezquina esa lucha intestina entre ellos, es su primer gran daño,

El segundo es que López Obrador traía altísimos rangos de voto en contra. Hay una pregunta en las encuestas que dice por cuál candidato usted nunca votaría y Andrés andaba como en el treinta y tantos. Actualmente con su campaña pacífica del respeto, amorosa, ya perdió casi todos los negativos, pero todavía no le dan para ser positivos, pero está mucho mejor posicionado. Ahí sí puede llegar a haber un cambio porque si el PAN y Josefina siguen cometiendo los errores, y López Obrador modifica su campaña, como lo está haciendo, pudiera competir con Peña Nieto.