*Escriben Josu Landa, Carmen Gómez del Campo, Luis Terán, Miguel Capistrán y Patricia Galeana.
El poeta Josu Landa recuerda a Efraín Huerta y rememora la impresión que le causó la lectura de Los hombres del alba. Igualmente destaca la importancia y la vigencia de la declaración de amor y odio a la ciudad de México del poeta mexicano. Pretende que este mínimo y personal homenaje invite a otros poetas a recordar la poesía de Efraín a 30 años de su fallecimiento. Landa defiende que la vanguardia latinoamericana no es tardía, sólo tiene otro calendario que la europea.
Al ensayo de Josu Landa, acompaña en este número de La cultura hoy, mañana y siempre, suplemento en línea de la revista Siempre, otro ensayo, hecho al calor de la República amorosa, de López Obrador, en que se propone revivir las misiones culturales, las experiencias del grupo Treinta-Treinta e impulsar el arte desde la campaña política del candidato de las izquierdas. La autora de la propuesta, quien también habla de los graffiti como arte colectivo, es Carmen Gómez del Campo, investigadora del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información en Artes Plásticas.
Luis Terán se refiere, con conocimiento de causa, a las divas e inaugura una forma de reseña muy sui géneris, escribe sobre Stella Maris, una obra de teatro todavía no estrenada. Miguel Capistrán presentó en la Feria del Libro de Guadalajara, y es el texto que publicamos, un libro que es producto de una investigación de la Dra. Patricia Rosas Lopategui, en que se revela que Nahui Ollin fue, además de pintora, poetisa y pensadora. Miguel relaciona a Carmen Mondragón, verdadero nombre de Nahui Ollin, con un conjunto de mujeres excepcionales y considera, con toda razón, que la legendaria pintora mexicana era más bella que Gloria Swanson. A su vez, Patricia Galeana escribe sobre Clementina Díaz y de Ovando, quien fue la primera académica de la lengua, la primera mujer en la Junta de Gobierno de la UNAM, la primera mujer en dirigir un instituto de investigación universitario y la, creo, única con el título de cronista de la UNAM. Patricia también recuerda la alegría de vivir de Doña Clemen, quien falleció a los 95 años.
