Andrés Manuel no convence
Alfredo Ríos Camarena
Este 14 de abril se cumplieron cien años de la trágica epopeya del Titanic que se convirtió en símbolo del desastre; por eso, podemos hacer un símil con el gran buque insignia del PAN que ha colisionado, pero no con un iceberg como la legendaria embarcación, sino con la inexperiencia, la estulticia y con el autoritarismo vertical; estadios vacíos; conversaciones que reflejan la división interna; falta de coordinación; el síndrome de la quesadilla; y hasta las faltas de ortografía más elementales, han obligado a la candidata Josefina Vázquez Mota, a dar un golpe de timón, como ella dijo, pero con esa maniobra estrelló más su ya frágil navío; nombró a los más cercanos colaboradores del presidente Calderón en materia política, sólo le faltó Alejandra Sota y Genaro García Luna; por lo demás, es el carro completo presidencial, que significa más de lo mismo.
Por otra parte, su lenguaje corporal en los spots, sus apariciones públicas oscilan entre una bondadosa sonrisa y una iracunda actitud, además del mal manejo de la imagen y de la campaña. Faltan menos de ochenta días y el Titanic panista se hunde segura y lentamente.
Mientras tanto, los esfuerzos de Andrés Manuel López Obrador por dar una imagen de serenidad y moderación se enfrentan con su propio fantasma de luchador social, radical e incendiario; no convence su marketing político. Aleja a aquéllos que lo admiraban por su combatividad e intransigencia, y no acerca a los indecisos en la contienda como debiera ser el objetivo de su estrategia.
La diferencia de la estrategia mediática es que mientras Josefina Vázquez Mota y López Obrador se presentan como aspirantes, la figura de Enrique Peña Nieto emerge con una plena seguridad de triunfar en la elección; es decir, Peña Nieto actúa y se ve como presidente, mientras que sus contrincantes sólo participan como aspirantes a superar al puntero. No hay duda de que la estrategia priista en medios y en spots ha sido mejor.
Los debates no cambiarán mucho los resultados, por más que se aumenten o se les pongan variables, como el caso de las preguntas que se han planteado a la opinión pública, por un grupo heterogéneo. Es decir, parece ya inobjetable el triunfo priista.
Sin embargo, en una reciente encuesta, se señala al PRI como el partido más conservador; claro que el parámetro para medir esto, son preguntas que tienen que ver con la adopción por parte de parejas del mismo sexo, o bien, temas como la interrupción del embarazo; estos parámetros no definen una ideología, sino acaso una posición de avanzada; por lo tanto, es incierto señalar que, con estas bases, los militantes priistas son más conservadores. Lo que debe medir el concepto doctrinario de la definición política, se relaciona con el análisis que pueda hacerse de la participación mayor o menor del Estado en la economía y, por supuesto, la concepción que se tenga del mercado.
En este sentido, el PRI, cuando menos en sus documentos básicos, establece su posición social demócrata y la convicción plena de que el desarrollo económico y social debe ser dirigido en gran medida por el Estado nacional; conceptos que corroboran los principios constitucionales. Esta concepción de la política del Estado en materia económica quizá defina con mayor claridad si un partido es conservador o liberal; también tendría que analizarse la posición que se mantiene en relación con el Estado laico y la no intervención definitiva y absoluta del clero en la política nacional.
En el PRI, militamos muchos que seguimos siendo fieles a los principios fundamentales que nos dieron patria y libertad, y desde luego, hay otros que piensan que el mejor camino es la entrega de nuestra soberanía a un mercado absurdo y enriquecedor de unos cuantos; por eso, debe plantearse con claridad en la campaña el desarrollo de una política fiscal y hacendaria, que permita el progreso del país, y al mismo tiempo, el fortalecimiento de una política social.
El PRI no es un partido de derecha, ni conservador, sus documentos básicos así lo acreditan; la Constitución que nos rige nació del mismo movimiento social que dio origen a este partido.
