Relanzamiento para corregir errores
Raúl Rodríguez Cortés
Episodios nada afortunados ha vivido durante las dos semanas que llevan las campañas políticas la candidata del PAN a la Presidencia, Josefina Vázquez Mota: el Estadio Azul vaciándose al momento de su toma de protesta, la declaración fallida de que intensificará el lavado de dinero, sus grises spots de arranque proselitista, su desvanecimiento el día del temblor, la fricción con locatarios y comensales de Tres Marías, Morelos, y la cancelación de una gira a Veracruz por supuestos problemas logísticos.
Y en todos los casos, la reacción equivocada de su equipo de campaña, en medio de tal desorden y desconcierto, que entre el siete y el ocho de abril pasados, su círculo íntimo se dio a la tarea de corregir errores y anunciar un relanzamiento que, básicamente, consistió en abrirle la puerta de su “cuarto de guerra” a incondicionales de Felipe Calderón.
Por lo demás, el publicitado relanzamiento incluyó, como si esa fuera la solución a un problema de control político, el rebautizo del autobús de campaña con el originalísimo nombre de “La Jefa” y el cambio de título a Roberto Gil Zuarth de coordinador de campaña a jefe de gabinete.
Sin embargo, a Gil Zuarth se le tiene sometido a una campaña de desprestigio que recientemente incluyó la filtración y difusión de una grabación telefónica en la que consulta, en términos convenencieros y hasta procaces, con Germán Martínez, la designación como candidata suplente al Senado de la viuda del ex secretario de Gobernación, Felipe Zamora, muerto en el accidente en que también perdió la vida el ex secretario Francisco Blake.
¿Quién interviene teléfonos para espiar? Los panistas han querido culpar sobre todo al PRI. Pero el tricolor ¿tiene acceso a las instancias e instrumentos que se dedican a eso? Evidentemente que no pues ésos están en manos de quienes hoy ejercen el poder.
Ahora bien, filtrar ese tipo de conversaciones tendría varios objetivos posibles:
1. Desprestigiar, como le decía, a Gil Zuarth para que el “calderonismo” también ocupe esa posición dentro del equipo de campaña y Vázquez Mota quede así completamente marginada.
2. Llevar la percepción de las cosas a tal nivel de desorden, como para atreverse, a pesar de su costo, a un cambio de candidatura. Y en ese sentido hay quienes no descartan que la sustituta podría ser la propia Margarita Zavala.
3. Que Calderón ya optó por seguir haciendo valer la alternancia y acató la sugerencia de los factores del poder real y no se resitirá a entregarle el poder a Peña Nieto.
La campaña que tampoco parece prender es la de Isabel Miranda de Wallace. Ella sufrió el rechazo de organizaciones no gobernamentales que luchan contra la inseguridad por aceptar la candidatura blanquiazul, y para tratar de contrarrestarlo pidió a Acción Nacional que no se metiera en su campaña.
Ahora que parece clamar por ese apoyo estructural y de dinero, se enfrenta a un golpe mediático, el que revela sus antecedentes penales y su siempre presente prepotencia. Esa conducta fue la que caracterizó las diversas diligencias en las que, apoyada por agentes policiacos puestos a su servicio, ha irrumpido en predios y terrenos particulares en busca de los restos de su hijo Hugo Alberto.
Muchos años antes de que le ocurriera esa desgracia personal que dio lugar a un caso extraño, lleno de dudas y contradicciones que aún sigue en tribunales, Miranda de Wallace fue indiciada en una causa penal como probable responsable de los delitos de resistencia de particulares a mandato de la autoridad y homicidio en grado de tentativa.
Y la revista Proceso, en número reciente, publicó en su portada la ficha de esa causa penal emitida el 21 de julio de 1988 cuando el juez duodécimo penal del Distrito Federal ordenó su formal prisión preventiva.
De aquellos acontecimiento ya fue exonerada, pero la señora Wallace parece que ni acaba de entender que la búsqueda de la justicia no justifica la violación de la ley ni que se cometan delitos para castigar otros delitos.
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