Cada año, el IMSS atiende mil casos de cáncer de piel
Gabriel Gutiérrez
Los signos de una piel dañada van desde irritación hasta quemaduras de segundo grado; niños y personas de tez blanca suelen ser los más afectados. Por ello, especialistas del IMSS sugieren no solo a los bañistas o en vacaciones, sino usar siempre bloqueador y no asolearse por más de 30 minutos, durante el lapso de mayor intensidad solar.
Durante los periodos vacacionales, los casos atendidos por quemaduras cutáneas, lesiones precancerosas o carcinomas aumentan hasta 15 por ciento en los servicios de urgencias.
Cada año, en el Hospital de Oncología del Centro Médico Nacional Siglo XXI se atienden aproximadamente mil casos de cáncer de piel. Las lesiones por asolearse van desde irritación, comezón, ampollas, manchas o paño, y en algunos casos quemaduras de segundo grado. Los rayos solares no solamente producen lesión directa en la dermis, sino también alteran el ADN celular que afecta áreas no expuestas al sol, como plantas de los pies y debajo de las uñas.
José Francisco Gallegos Hernández, jefe del Departamento de Tumores de Cabeza, Cuello y Piel del IMSS, explicó que 70 por ciento de los rayos ultravioleta se reciben durante la temporada primavera-verano. Señaló que los más afectados son niños, adultos mayores y personas de tez blanca.
Para quienes visiten las playas o los balnearios en esta temporada, el Seguro Social recomienda que eviten asolearse en exceso, aplicarse protector o bloqueador solar, ya que la falta de protección puede provocar desde irritación, hasta envejecimiento o cáncer cutáneo.
El cirujano oncólogo comentó que con el paso del tiempo asolearse en exceso se manifiesta con eritemas (enrojecimiento), formación de arteriolas o vasos, queratosis (engrosamiento como respuesta al estímulo solar de la piel); si las células se convierten en malignas pueden desencadenar cualquier tipo de cáncer cutáneo (carcinoma basocelular, epidermoide y melanoma).
Debe ser signo de alerta cuando una lesión es persistente y crece o bien cuando algún lunar aumenta de volumen, se ulcera o aparecen manchas pigmentadas que antes no se tenían, apuntó.
Gallegos Hernández sugiere a los bañistas que la exposición a los rayos solares no se prolongue por más de 30 minutos y, de preferencia, que sea antes de las 10 de la mañana o después de las cinco de la tarde. De esta manera, dijo, se evita que las radiaciones penetren en forma más directa a la piel.
Durante primavera y verano, las radiaciones ultravioleta son más intensas, lo cual causa quemaduras profundas en la piel. Por ello, es importante el uso de sombrero para proteger el rostro; ropa de algodón, preferentemente de colores claros; aplicarse protector o bloqueador solar 20 minutos antes de exponerse al sol y reponerlo cada cuatro horas; en caso de entrar al agua, al salir hay que cubrir nuevamente la piel con protector, precisó.
Indicó que las personas con mayor predisposición a padecer irritación son las de piel y ojos claros; las que se exponen en forma prolongada al sol; las que durante la infancia han tenido episodios de quemaduras solares; aquellas que presentan una historia personal o familiar con cáncer de piel, así como las que presentan muchos lunares.
Gallegos Hernández recomendó examinar con frecuencia síntomas que podrían indicar alguna alteración en la piel, tales como manchas, crecimiento de lunares o bordes; observar alrededor de nuca y el cuero cabelludo con la ayuda de un espejo; revisar cuerpo, frente y espalda; doblar los codos y observar debajo de sus brazos, todo ello con el fin de descartar la aparición de alguna anomalía.
Es necesario permanecer en áreas con sombra y de forma moderada en factores como arena, agua salada o clorada, ya que ocasionan deshidratación de la piel.
