Día Internacional del Libro
Teodoro Barajas Rodríguez
Me pregunto cuáles son las causas de que México sea un país con precario número de lectores, algunos personajes de la vida política son un reflejo que constata el desdén por la lectura, las anécdotas en la materia así lo ilustran, no es para colocarnos un timbre de orgullo por situaciones como esas.
El pasado día 23 del mes en curso se celebró el Día Internacional del Libro en más de cien países; las letras son los signos que trascienden fronteras para ser una suerte de andamiaje por el que avanzan las sociedades bajo esquemas de una evidente multiculturalidad en la era de la posmodernidad.
En su momento, la Organización de las Naciones Unidas impulsó el Día Internacional del Libro en fecha del 23 de abril por un par de efemérides significativas, porque un día así en esa mensualidad nacía un personaje y moría otro en años diferentes, dos gigantes de la literatura en misma cantidad lenguas, la española y la inglesa, Miguel de Cervantes Saavedra y William Shakespeare.
Miguel de Cervantes Saavedra moría y William Shakespeare emergieron en situaciones diferentes un 23 de abril aunque sus legados gozan de cabal salud. El primero de los mencionados es el referente más próximo de la lengua española o castellana, su principal aportación es de aquel caballero andante llamado Alonso Quijano en la obra El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, aquel individuo delirante que buscaba a su Dulcinea y retaba a combatir a los leones.
El mismo que desafiaba a los molinos, el caballero de la triste figura que se acompañaba de Sancho Panza. Aunque dejó más obras Miguel de Cervantes, una de ellas me parece realmente fantástica porque maneja trazos finos de sarcasmo, me refiero a El licenciado Vidriera, aquel letrado que se suponía de cristal siempre con el temor de romperse.
William Shakespeare está ligado a sus obras que suelen concluir bajo el signo de la tragedia, pareciera, de algún modo, continuador de las obras griegas también dramáticas en otra época.
En Otelo se perfila el drama producto de un apasionamiento tormentoso como lo representan los celos que llevan al moro bajo el hilo de la intriga por cuenta de Yago a matar a Desdémona. Qué decir de Romeo y Julieta, dos jóvenes recién estrenados en amores que mueren en medio de un contexto por sus familias antagónicas. La tragedia omnipresente como lo dibuja la obra Hamlet tras su duelo ante Laertes.
Muchos de los políticos que están en campaña deberían haber cultivado el hábito saludable de la lectura, pero tal parece que están negados para ello. Es una lástima el desdén por la literatura porque México ha contado con caudaloso talento en las letras, de eso no cabe duda. Los libros son para leerse porque sin ello sería equivalente a un árbol sin hojas o a un cielo sin el resplandor de los astros.
Recuerdo que en dos países hubo en su momento una enorme pira en la que ardieron miles de libros, los inquisidores en Chile y España fueron Augusto Pinochet y Francisco Franco, respectivamente, manos asesinas incineraban ideas por temor a la bandera libertaria. No conformes con ello, los trastornados sujetos mataron a Víctor Jara y Federico García Lorca. Absurdo pero real.
