Ricardo Muñoz Munguía

Dos libros —entre la valiosa e importante extensa producción de libros para niños— de reciente aparición dejan un sorprendente sabor tanto al público infantil, como lo he comprobado, como a quien se los lee. El de César Arístides (Ciudad de México, 1967), trazado en versos, reaviva la memoria y la felicidad, la hermosa época de la niñez hecha de juegos y sorpresas. El volumen de Sophia de Mello Breyner Andresen (Oporto, 1919 – Lisboa, 2004) descubre, a través de un asombroso viaje, el valor de la amistad. Ambos libros son una excelente oportunidad para acercar a niños, principalmente de primaria, pues en ellos está una valiosa propuesta para invitarlos a entrar a la casa de la lectura.

Mañanas de escuela

La infancia no sólo es el rastro de la felicidad, también del asombro, de los sabores, del encanto…, y de esa maravillosa época se aprehenden diversos instantes que deslumbran aún en la edad adulta; de ello se encarga el poeta César Arístides (Ciudad de México, 1967), galardonado con el Premio Internacional de Poesía “Benemérito de América” en 2004 y autor de casi una decena de poemarios. Entrega por primera ocasión un libro de poemas para niños, con el tino exacto que conmueve y que a los niños, mientras escuchan los versos, parece que la mirada se les arranca hasta caer en la profundidad de cada imagen que la palabra dibuja en este bello libro que, por igual, las ilustraciones de Paulina Barraza, se prenden en la memoria. Imágenes que habrán de destellar casi a cada paso por cada verso: “El mar es mariposa que sueña/ extiende su vestido de sal/ al rumor fresco del mediodía” o “en esta pared escribo mi nombre/ con tiza de lumbre que baila radiante/ y mustia la lluvia se encela y lo borra”. Por otro lado, es, también, para quienes conocemos su demás obra, sorprendernos de los altos alcances en su labor creativa que, pareciera, fueron escritas por personas distintas pues Mañanas de escuela está al otro polo, el de la luz de la infancia. Infancia de agosto, de pasteles, de vacaciones, de sueños, de secretos…

La Niña del Mar

En el bello mundo del mar no se conoce la nostalgia pero los seres que habitan en la tierra habrán de mostrarla. Los personajes que acompañarán a la niña del mar y al niño de la tierra (un pulpo, un cangrejo y un pez), alumbran la hermosa historia que lleva a los protagonistas a descubrir lo cotidiano de cada sitio al que pertenecen pero será de una cotidianidad que asombra a cada uno. La amistad  los une pero su lugar de cada quien los obliga a tomar una decisión que el lector no habrá de esperar. El valor de la amistad genuina —cada vez más decolorada en nuestra sociedad—, la grandeza narrativa y el peso de la historia contada aseguran que no hay pierde en este libro plenamente disfrutable.

La Niña del Mar (Conaculta, colección Narrativa infantil), de Sophia de Mello Breyner Andresen (Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2003 en España), con la excelente traducción de Mario Morales Castro y con ilustraciones de Iker Vicente, exponen bajo ficción y realidad que la infancia está construida con la grandeza del ser, con la voluntad de la felicidad.