Vázquez Mota, patética y sensiblera

Teodoro Barajas Rodríguez

Morelia.- Expectación por el debate verificado el domingo anterior para registrar los reproches, algunas propuestas, aunque se hicieron obvias las pocas luces en materia retórica de los participantes, cada uno de los partidos políticos machacaron que sus abanderados fueron los ganadores porque se trata de una lógica elemental.

Los debates tienen relativamente poco tiempo que son parte de una escenografía electoral, es una herramienta útil para confrontar propuestas, hacer comparaciones y adquirir mayores elementos para en su momento determinar por quién se votará bajo las reglas y procedimientos de nuestro sistema, que suele lucir anacrónico en diversos aspectos porque insistiré en señalar que la participación ciudadana permanece secuestrada por la turgente aristocracia partidaria.

Los enfoques en relación con el debate dominical han sido disímbolos porque el voto duro se expresa con o sin razonamientos, cada quien tendrá su propio espejo y observará el color que su simpatía natural les indique.

Enrique Peña Nieto fue el más cuestionado, lo cual no es sorprendente si tomamos en cuenta que encabeza las preferencias, Andrés Manuel López Obrador lució como se esperaba porque reiteró lo que ha dicho en sus últimos dos libros, sin mayores novedades.

Josefina Vázquez Mota lució en diversos momentos patética; perfilar un toque sensiblero y tramposo para utilizar el dolor ajeno no es leal, reafirma la falta de contenido, le afecta su no deslinde de la actual administración federal de la que formó parte desde la cartera de Educación Pública, en el sexenio anterior fungió como titular de Desarrollo Social por lo que es partícipe del empobrecimiento y los estragos que provoca la inseguridad pública tan temible como real que nos deja sin aliento.

La guerra contra el narcotráfico ha sido costosa en vidas, recursos y equívocos, es decir fallida. En el referido tema nadie profundizó, no se detalló el procedimiento para confrontarlo, se habló de un mando único aunque no precisaron que para lograrlo se requiere de reformas constitucionales, cambios estructurales.

Gabriel Quadri es calificado por muchos como el ganador del debate, llegó sin tener nada que perder, sin presiones ni las tensiones de sus pares en el foro citado, ya casi no se recuerda el origen de su partido ya que, si bien no milita en esa organización, es la que lo ha postulado y el cual es cobijado por una sombra ominosa de nombre Elba Esther Gordillo Morales, la titiritera del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. La madrina todopoderosa y en gran medida artífice de la quiebra educativa por la que atravesamos.

En un principio supuse que el debate sería extremadamente rígido, por fortuna no lo fue, nuestra tradición nos revela que estos ejercicios no son cuantiosos porque realmente tendremos dos décadas de contar formalmente con un sistema de partidos, antes fue la simulación que disfrazaba la estructura monolítica que prevaleció por décadas.

El debate recientemente efectuado tal vez no modifique sustantivamente la correlación de fuerzas y candidatos, pero al menos sacudió de alguna manera la modorra en que estaban acantonadas las campañas en su cansado laberinto de vaguedades.