Ricardo Muñoz Munguía
Los sueños y la infancia evocan instantes que concitan a trazarlos sobre la página en blanco, quizás una de las mejores formas de sanar o de aliviar o, por otro lado, acariciar las bellas imágenes que la memoria guarda. Es la primera postura que Martha Estela Torres Torres (Hidalgo del Parral, Chihuahua) se prende para darle paso, y voz, a la mujer que llama a su memoria como si se tratara de hablarle de los vacíos que aún la permean: “Te hablo de mi vida/ hiriéndome en el recuerdo/ mientras dejo pasar las horas/ para comprobar las profecías de la luna”. Los reproches desbrozan de algún modo su ser: “Siento el cansancio en las vertientes/ más profundas del sueño/ y acepto la culpa de tu olvido,/ la sostengo como si fuera un trozo de vidrio/ quemándome con su soplo de fuego”.
La labor creativa de Torres Torres se enfoca principalmente en el trabajo poético, pero, por igual, ha cultivado otros géneros literarios. Es autora de Hojas de Magnolia (poesía), Pasión literaria (ensayo) y de la novela La ciudad de los siete puentes. Su quehacer poético, el que hoy nos ocupa en su Arrecifes de sal (Solar / Instituto Chihuahuense de la Cultura) nos convence de que la presencia del alrededor, a lo largo de la memoria, permanece. Son personas valiosas para la autora o actividades que la han impregnado de viveza. Y con ello nos incita a estructurar un diálogo con su alrededor o con eso que se ha convertido en parte de nosotros, la memoria como fuego incandescente.
Arrecifes de sal es un atractivo libro en el que la pasión domina la pluma de Martha Estela pero es esa misma pasión que desborda la tinta en versos que no consiguen regularidad pues, también debemos decirlo, otros versos son un tanto huecos, de consistencia débil y con cierto sabor fútil. No es que busquemos medida en los versos o las estrofas, o tener el recurso musical de la rima, no, el verso libre utilizado por la escritora chihuahuense abre el paisaje, como debe ser, pero las escasas metáforas cabalgan entre la niebla. El lenguaje si bien es sencillo, se desliza hasta caer en un diálogo coloquial.
