Entrevista a José Carreño Carlón/Coordinador de Periodismo en la UI
Antonio Cerda Ardura
La campaña de Enrique Peña Nieto, candidato del PRI y el PVEM a la Presidencia de la República, resultó esta semana no solamente profusa en incidentes, sino que esos incidentes revelaron que existe una estrategia clara para mermarlo y provocarlo.
En entrevista con Siempre!, José Carreño Carlón, coordinador del Area de Periodismo de la Universidad Iberoamericana, coincide en que los hechos en esa casa de estudios, en Veracruz y Coahuila, donde hubo protestas y acoso en contra de Peña Nieto, tienen un esquema muy semejante, y “parecerían obedecer a una misma estrategia y a una misma actitud de poner en el límite a los equipos de seguridad del candidato”.
Cuando el 11 de mayo Peña Nieto se presentó en la Ibero, tras más de 90 minutos de diálogo, que incluyó cuestionamientos sobre Elba Esther Gordillo, la gestión de Humberto Moreira en Coahuila y su supuesta relación con empresas de televisión, el candidato tuvo que salir del auditorio José Sánchez Villaseñor, por la parte trasera, al enfrentar una actitud hostil por parte de algunos estudiantes.
Al día siguiente, el puntero en las encuestas de intención del voto visitó Coahuila y, mientras sostenía un encuentro con empresarios de Saltillo, se registró una protesta del grupo de autocalificados como “Indignados”, que se liaron a golpes con simpatizantes del PRI. En tanto, la asociación civil Claridad y Transparencia colocó un espectacular que comparaba a Peña Nieto con el expresidente Carlos Salinas de Gortari.
El 15 de mayo, en Córdoba, Veracruz, supuestos universitarios de la entidad que portaban máscaras de Salinas se manifestaron en contra del exgobernador del Estado de México, y el repudio derivó en una trifulca con la policía, que dejó varios heridos.
“Parecería que lo que se está buscando”, con estas acciones de Veracruz y Coahuila, observa Carreño Carlón, es “una reacción” de los custodios de Peña Nieto.
Influencia externa
¿Fueron o no fueron universitarios quienes se manifestaron en la Ibero contra Peña Nieto?
Yo creo que sí. Ellos, incluso, han acreditado que son estudiantes y aceptan que hicieron todo. Naturalmente también plantean que hubo un intercambio de ideas muy vivo, muy juvenil, muy libre y muy fresco en la primera parte y que después se descontrolaron las cosas. De acuerdo a la insistencia de estos jóvenes, no hubo elementos extraños a la Ibero. En lo personal no me consta que haya habido gente extraña a la Universidad o que no la haya habido, lo que probablemente sí se ve es una influencia del exterior. Es decir, el ambiente externo está muy caldeado, muy enconado, muy crispado y, bueno, los estudiantes, los jóvenes que están llegando a la edad ciudadana, están enfrentando un paisaje político con esas condiciones. Pero aun eso es un aprendizaje para ellos: el lenguaje de descalificación de los otros, la explosión de los otros es lo que están viendo afuera y, de alguna manera, es lo que repitieron en la última parte, después de que hubo un intercambio, por cierto muy dignamente universitario, con Peña Nieto. No obstante, eso que está ocurriendo afuera, en Veracruz, en Coahuila, parece responder a un esquema muy semejante y a una misma estrategia. Eso lo tendrían que responder los priistas locales, que han padecido los mismos temas, de los mismos recursos escénicos y, sobre todo, de la misma actitud de poner en el límite a las fuerzas públicas y al equipo de seguridad de Peña Nieto. Parecería que en el caso de Veracruz y Coahuila lo que se está buscando es una reacción de las fuerzas que acompañan al candidato, el Estado Mayor Presidencial, y provocar alguna reacción con fines propagandísticos.
¿Este patrón le indicaría a usted que hay una mano negra en campaña, tratando de golpear a Peña Nieto?
Bueno, no lo ponga en mi nombre, porque yo no lo dije, pero parece ser un esquema semejante. No sabemos quién esté copiando a quién, pero es muy parecido y, más que estar golpeando, parecen estar poniendo a prueba, en el límite, repito, a las fuerzas, a los equipos de seguridad de Peña Nieto. Eso parece que ocurrió en Veracruz y Coahuila. Todavía el miércoles, en un periódico, en la nota principal de La Razón, se resaltaba ese esquema. Las condiciones eran iguales para repetirlo, por ejemplo, en Acapulco. Entonces, no sé quién esté copiando a quién, pero hay un patrón que habría que ver qué busca y que se parece a los últimos momentos de la estancia de Peña Nieto en la Ibero.
¿Puede haber en las universidades una especie de blindaje para prevenir actos de intolerancia?
Habría que revisar hasta dónde son vulnerables las universidades sobre ciertas inquietudes de los jóvenes y del aprendizaje de los recursos que se utilizan en ese clima externo de confrontación. Finalmente, esa actitud puede terminar con la pluralidad en las universidades o derivar en la ausencia de discusión y de diálogo, porque no hay manera de sostenerlos en esas condiciones. Me parece que a partir de lo ocurrido, seguramente las universidades tendrán que tomar en cuenta las nuevas realidades y los ejemplos que se ven fuera, de bloqueos, de amagos, etcétera. Las universidades no pueden ser ínsulas aisladas de esas realidades nacionales y sí tendrían que tomar una serie de medidas para inocularse de esa transmisión de los ejemplos externos.
Sí se puede
¿Qué nos deja lo que ocurrió en la Ibero?
Yo me quedaría en que sí se puede mantener el diálogo, como se sostuvo en la Ibero en los primeros 90 minutos de la estancia del candidato del PRI, en lo que fue un intercambio, realmente ejemplar y firme, de ideas y propuestas, de cuestionamientos y de respuestas a la altura de las preguntas. Sí se puede. Simplemente habría que tomar determinadas previsiones para que no ocurra lo que ocurrió al final.
