Alejandro Alvarado
Víctor Manuel Mendiola, autor del volumen Papel Revolución y otros poemas (Ediciones del Ermitaño), señala que “lo más importante de la buena poesía es que tiene el poder de dejar al lector una flecha, un aguijón, una astilla, que casi siempre regresa a su mente y lo modifica. No sólo en un poema se llega a la profundidad del sentido, también podemos sentirla en la prosa y en otros textos. Yo diría que la muy buena poesía, como cuando se lee a Federico García Lorca, a Ramón López Velarde, a Pablo Neruda o a Luis Cernuda…, a los magníficos autores, siempre uno encuentra esos aguijones, esas astillas llenas de sentido”.
Para corroborar lo dicho Víctor Manuel Mendiola cita a algunos autores: “Me acuerdo ahora de un verso de Alfonso Reyes: ‘Ya sabes a lo que sabes’. Fíjate qué verso tan increíble y tan erótico, en cierto sentido. Hay uno muy gracioso de Gabriel Zaid que dice ‘Me gusta acariciarte el hipopótamo’. Otros son terribles; por ejemplo el de Salvador Novo, que siempre que lo pienso me recuerda un día de mi vida, ‘qué bien nos sabe la ausencia cuando nos estorba el cuerpo’. Es terrible, es la añoranza del erotismo; pero es saber que ya no puede haber erotismo y que se puede estar sólo, es la conciencia del tiempo ido y del presente muerto. En la poesía uno va siempre encontrando ese tipo de epopeyas, de mensajes escondidos que, por lo menos, en mi caso, creo que muchos lectores con frecuencia los encuentra. Ojalá que en mi libro haya muchas astillas que puedan modificar, en alguna medida, lo que sienten los lectores”.
En la actualidad hay una negación con el pasado de la poesía y con el pasado de la tradición. Mendiola abunda: “eso es lo que está haciendo que la poesía actual sea superficial, sin raíces, y sea muy aburrida. Lo aburrido proviene precisamente de que está vacía, que no tiene pasado. Me parece un falso problema meterse a discutir si cual o tal forma, reconocida, asumida universalmente, del pasado vale o no; es algo que puede gustarnos o no puede gustarnos, pero en un poema nos referimos a ese sentimiento de asombro que todos sentimos, es algo que nos sorprende. Es un sentimiento universal. Yo creo que a eso le llamó de manera muy culta, si no me equivoco, Albert Camus: ‘El sentimiento de lo sublime’. Tenemos un sentimiento sublime cuando estamos frente al mar y vemos la luna, un amanecer, un atardecer, o cuando estamos al borde de un abismo en una montaña. Ese es un sentimiento romántico por excelencia, pero esto lo han sentido los hombres siempre: Es el germen de la poesía, es el germen del arte; desde ese punto de vista, ese sentimiento no sólo está en el papel o en la escultura, también lo encontramos en la televisión; y yo, francamente, no puedo enredarme en la política de si está en la televisión o no; desde luego que está en la televisión, hay telenovelas, programas incluso comerciales, que echan mano de la poesía”.
Grandes campañas publicitarias en un momento de la historia publicitaria en México fueron hechas por poetas. “Un poeta fue el que escribió ‘Mejor mejora mejoral’. Para los poetas no es ajeno el mundo del dinero, no es ajeno el mundo de la radio ni de la televisión; no es ajeno el mundo de la escatología ni el mundo de la obscenidad ni el de la procacidad. Todos esos mundos son parte de los escritores. Los poetas conocen muy bien estos lenguajes. Hay poemas en donde aparece la televisión. Me parece un poco arcaico tratar de crear esa oposición. Para mí no hay oposición sino que lo que está ocurriendo es que ve uno, no solamente a los poetas que escriben verso medido sino los que escriben prosa, lo que uno ve, en los buenos, es una enorme capacidad de articulación, de recursos, de lenguajes muy diversos, y además de eso, lo que va a ser importante es que invoca a nuestros sentimientos.
“Vivimos en un país donde hay todos los defectos enormes que conocemos pero aquí tuvimos a un gran escritor que fue Secretario de Educación, José Vasconcelos; luego, como si algo queda del prestigio enorme de la poesía, en nuestros billetes ha estado retratado Nezahualcóyotl y también Sor Juana Inés de la Cruz, ahora en los billetes aparece el pintor Diego Rivera. Hay algo profundo en la cultura mexicana, tan ordinario como es el dinero y tan necesario también, en él estén a veces los símbolos de la poesía o el retrato de los poetas. Para mí ver esto tiene un gran sentido”.
